Son las 6 de la tarde. Otro día más que finaliza… si eres trabajador. Pero no así para los directivos. El tiempo que pasa hasta que se vacía la oficina supone menos carga de trabajo, pero ésta sigue vigente sobre su mesa y en el interior de su cabeza. No tendrá que motivar ni controlar a sus empleados, pero la dirección de la empresa o su departamento, la planificación futura y la correspondiente organización ocuparán el resto de su tiempo hasta que logre finalmente llegar a su hogar.

Si a eso le añadimos las horas de reuniones, visitas, viajes y conferencias, bueno, queda claro que dispone de muy poco tiempo para realizar otro tipo de actividades.

Como buenos estrategas, se anticipan a los problemas y manejan la situación actual sabiendo que ésta es efímera. A cada instante surge un problema, un competidor, una carencia que arreglar. Y, para poder alcanzar sus objetivos, necesita estar al día y reciclarse continuamente.

En lo que a su trabajo concierne, dispone de los medios para hacerlo. Lee, estudia, investiga el mercado. Es en esos momentos cuando toma conciencia de la imperiosa necesidad de manejar el inglés – principalmente – con fluidez y exactitud. Pero, claro, no dispone de tiempo para aprenderlo, practicarlo o mejorarlo. Y eso es frustrante.

Pero eso era antes.

Ahora dispone de la opción de recibir clases de inglés para directivos dentro de la propia compañía, impartidas por profesionales de holgada experiencia en el mundo de la enseñanza empresarial.

Gracias a este servicio, podrá actualizarse en la jerga actual de los negocios, practicar sus presentaciones, aprender a comunicarse correctamente durante una reunión, descubrir nuevos enfoques directivos y, lo más importante, desenvolverse con soltura y naturalidad a la hora de hablar en un idioma extranjero.

Clases de inglés para directivos

El principal freno que aparece en el desarrollo profesional español es el tema del inglés. Una gran cantidad de gente no ha adquirido los conocimientos suficientes como para poder asistir a reuniones sin la ayuda de un traductor. El ejemplo de nuestros representantes políticos salta a la palestra cuando se pregunta en los corrillos internacionales por nuestro país. Otros, sin embargo, necesitan pulir su pronunciación para ser entendidos por sus colegas. El resto dispone de unos conocimientos demasiado generales como para comprender la forma de hablar habitual.

Dedicando unas pocas horas a la semana dentro de su oficina, se puede paliar este déficit idiomático con comodidad y sencillez. En las clases de inglés para directivos se tratarán temas de actualidad, se practicarán situaciones habituales de trabajo y aprenderán el vocabulario profesional que se requiere para ganarse el respeto y el mérito de su función.

Los profesores examinarán el nivel del alumno, centrándose en localizar sus principales debilidades y fortalecer sus puntos competitivos. A lo largo del curso enseñarán técnicas de comunicación y de expresión claves para sobresalir en su carrera. En la mayoría de los casos, solamente requiere cimentar una serie de conceptos que hacen tambalearse a sus conocimientos. Al apuntalarlos aparecerá la efectividad.

Uno de los pilares de la comunicación es el de entender y ser entendido. Trabajando semanalmente su capacidad oral y auditiva, el alumno se sentirá más seguro y confiado a la hora de abordar nuevos temas o situaciones peliagudas. No estamos hablando de atender una llamada telefónica de breves minutos de duración. Nos referimos a ser capaces de dirigir una reunión o de establecer un acuerdo de colaboración con garantías, a ser capaz de integrar el idioma en su día a día como si fuera su lengua materna, a descubrir el vocabulario exacto y técnico que hagan de él un líder fiable y respetado.

 

Y todo ello integrado dentro de su entorno de trabajo. Justo donde se precisa ser preciso. No tendrá que desplazarse, ahorrando en tiempo y esfuerzo. No tendrá que sentarse en un aula saturada de personas desconocidas que le robarán tiempo de práctica y mejora. No tendrá, en definitiva, que hacer nada salvo aprender.

 

Las clases de inglés para directivos, además, las puede tener a la hora que mejor le venga sin que perjudique a su trabajo. Podrá planificarse y organizarse a su medida, escoger los días y las horas que no le resulten rentables para optimizar su apretada agenda y convertirlas en provechosas tanto para él como para su empresa.