A la hora de contratar a nuevos empleados, las empresas apenan disponen de medios para evaluar correctamente la valía de sus empleados. Por regla general, analizan los currículum recibidos y establecen una serie de entrevistas personales para conocer personalmente a la persona antes de decidir sobre su contratación o no. Aparte de realizar una consulta sobre sus referencias, poco más se sabe del futuro trabajador que lo que aparece sobre el papel o cuenta en la entrevista.

Ciertamente, para algunos puestos no es necesario realmente mucho más. Sin embargo, para determinados puestos directivos o de atención al público, se pensó en la importancia de intentar averiguar algo más sobre los individuos que formaban parte del grupo de candidatos a contratar.

Así nacieron las dinámicas de grupo en la selección de personal. En ellas, los candidatos se encuentran presentes dentro de la misma habitación. A continuación, se les plantea una situación – real o ficticia – para que los evaluadores observen cómo se comportan e interactúan en la búsqueda de una solución.

Encontrar la solución no es, la mayoría de las veces, lo más importante que se analiza en este tipo de entrevistas grupales. Se presta mucha más importancia a ver cómo se desenvuelven los candidatos dentro de una hipótesis circunstancial, a su personalidad, a su liderazgo, a su reacción ante la presión, a su tono de voz, a su comportamiento o a su capacidad de improvisación, por señalar algunos de los múltiples factores que suelen buscar las empresas.

Obviamente, este tipo de entrevistas se suele emplear en la selección de candidatos para puestos profesionales específicos. No obstante, su implementación en otra serie de procesos resulta sorprendentemente ventajosa. Como es el caso de los idiomas.

El nivel de los candidatos suele estar muy parejo cuando examinamos sus CVs, por lo que necesitaremos realizar una entrevista personal a cada uno de ellos. Lo cual implica que tenemos que dedicar recursos y tiempo hasta poder tomar una decisión. Sin embargo, gracias a las dinámicas de grupo en la selección de personal, se ahorra tiempo y esfuerzo a la par que se analiza la capacitación de cada uno de los candidatos en casos específicos. Se puede observar su fluidez con el idioma, la precisión en el vocabulario y la manera de interactuar con otras personas en un idioma extranjero.

Las entrevistas personales tienden a provocar nerviosismo a quienes las tienen que realizar, circunstancia que se manifiesta del modo contrario durante una conversación con más personas delante. Allí el candidato se puede encontrar más seguro y mostrar aspectos más reales de su persona. O también se puede dar la circunstancia opuesta; el candidato revela aplomo durante la entrevista personal pero luego de diluye como un azucarillo en el puesto de trabajo.

Los mismos factores que hemos comentados un par de párrafos atrás: personalidad, liderazgo, reacción ante la presión, tono de voz, comportamiento o capacidad de improvisación, salen igualmente a la palestra, junto con otros tantos, durante las dinámicas de grupo en la selección de personal. Eso facilita y agiliza enormemente la definitiva elección del candidato o candidatos adecuados.

Por ejemplo, se puede comparar la forma de expresarse en situaciones complejas. Si el candidato tiene que conversar con una persona que no habla correctamente ese idioma, observaremos si es capaz de tolerar la presión y hacerse entender de otra manera que no sea la oficial o académica. Es decir, si posee un registro gramatical y de vocabulario lo suficientemente amplio y flexible como para lograr hacerse entender sin perder los nervios. Por el contrario, si el sujeto con el que tiene que conversar habla correctamente el idioma, distinguiremos si su entonación y acento son los adecuados para relacionarse con ese tipo de personas.

Otra de sus virtudes es que permiten sopesar la capacidad de fondo oratorio y auditivo de los individuos. Esto se define como el tiempo que una persona es capaz de mantener una conversación sin agotar su vocabulario y el marco de concentración comprensiva con su interlocutor. Factores como éste resultan determinantes en reuniones o seminarios de empresa.

Las dinámicas de grupo en la selección de personal exhiben características psicológicas de los candidatos que de otra manera no se podrían ponderar. Esos valores intrínsecos de las personas no aparecen reflejados en sus historiales laborales, no son fáciles de observar durante una entrevista personal y pueden llevar a cometer graves errores tras la contratación.