Si estás buscando trabajo o deseas cambiar el que tienes ahora, tendrás que enfrentarte a una serie de entrevistas. En ellas se busca conocer al individuo, comprobar que la información laboral y de conocimientos que aparece en su currículum no está pasada de peso y evaluar otro tipo de detalles de rango más cercano al psicológico. En función del puesto ofertado, también se prestará mucha atención a la apariencia.

Pero luego llega otro tipo de entrevista, cada vez más necesaria en ámbito empresarial. Me refiero a la entrevista de trabajo en inglés. En el mundo laboral actual, los mercados son cada vez más internacionales. La Unión Europea, país virtual en los mapas pero muy real en el mercado, ha transformado el concepto empresarial de tal manera que, si antes con que un empleado o directivo supiera chapurrear inglés bastaba, ahora ese tipo de arreglos hace aguas en la línea de flotación de las compañías. Independientemente del puesto que se ocupe, será necesario tener una serie de conocimientos básicos, intermedios o avanzados para no sufrir ostracismo profesional.

En los últimos años, se ha implantado la educación del inglés en los centros de enseñanza y universidades. Este desarrollo bilingüístico está aumentando el nivel de idioma en la población, aunque no todos asimilen los conceptos de la misma manera. Sin embargo, para las generaciones anteriores, el inglés era una de esas famosas asignaturas “maría” en sus estudios y ahora necesitan actualizarse y aprender de nuevo tan importante idioma para asegurarse su puesto de trabajo.

Debido al incremento de la competitividad, ya no solamente es suficiente ser bueno en lo que se hace. Hay que ser bueno en dos idiomas. Y por eso se realizan este tipo de entrevistas en los procesos de selección.

Después de haber realizado muchas entrevistas en inglés a lo largo de mi carrera, quisiera aportar una serie de consejos a los candidatos para que sepan cómo tienen que afrontar una entrevista de trabajo en inglés adecuadamente.

  1. No es un examen

Este tipo de entrevistas no está realizada para comprobar el mayor número de aciertos y poner una nota. Se hace para medir el nivel real de inglés de los candidatos. En ellas se evalúan varios campos del idioma que nada tienen que ver con los exámenes tradicionales. La empresa quiere saber qué tal hablas y entiendes el idioma, no si recuerdas el plural de buey o si eres capaz de poner un ejemplo del tercer tipo de condicional. Mi consejo es que practiques viendo charlas o las noticias en Internet para practicar el oído y que intentes hablar o grabarte hablando para ser consciente de cómo lo haces.

  1. Respira hondo.

Si no estás acostumbrado a hablar en otro idioma porque te da vergüenza, te vas a poner muy nervioso cuando realices esta prueba. Sabes más y mejor inglés del que crees. Tranquilo. Los evaluadores están más que acostumbrados a este tipo de situaciones y te van a ayudar a aplacar la dubitativa inquietud para que no te quedes en blanco. Es importante que prestes atención a esto. Si eres de los que se bloquean en un simulacro laboral, imagínate lo que te puede suceder con la presión del trabajo. La empresa no se puede permitir ese tipo de lujos. Por tanto, aprovecha la entrevista para liberarte de tus miedos. Una vez lo hagas, la siguiente vez te resultará más fácil.

  1. Habla

Sí, este consejo es parecido al anterior. Pero va dedicado a aquellos que no tienen miedo a abrir la boca en otro idioma. Demuestra con tu elocuencia que eres capaz de hablar. Da igual que no tengas mucho vocabulario o que repitas las mismas estructuras. Aquí se valora la fluidez. Si eres capaz de comunicarte, aunque sea de un modo básico, demostrarás capacidad de adaptación. Si, por el contrario, respondes con monosílabos o frases cortas, es más difícil que se cuente contigo por escasa participación oral.

  1. Estás en una terraza tomando una relaxing taza de café con leche con un amigo.

Si entras en la entrevista pensando que vas a compartir una charla durante un rato con un amigo, te resultará más sencillo evadirte de la presión que supone este tipo de preliminares a la contratación y es posible que hasta te lo pases bien. Los entrevistadores somos gente simpática, en serio. No nos pagan por meter miedo.

  1. Emplea construcciones chulas

Si tienes un nivel medio o avanzado, no te olvides de que cosas como “I think…”, “in my opinion…” o “as a matter of fact” son construcciones habituales en el habla normal. Tienes que demostrarnos tu conocimiento hablando como se habla habitualmente el inglés. Si, por el contrario, te limitas a salir del paso con construcciones sencillas, tu nivel final reflejado estará por debajo de tus conocimientos. Si los tienes, úsalos sin miedo. Puede que no te salga bien en algún caso, pero ya nos has mostrado que eres capaz de utilizarlos. Advertencia: si tu nivel no es alto, no pretendas aprenderte estas palabras para aparentar mayor nivel. Se nota mucho.

 

  1. Vocabulario específico

Tu trabajo exigirá una serie de conocimientos lingüísticos de empresa más que de calle. Por tanto, trata de emplearlos lo más posible cuando corresponda. Si tienes que hablar de tus vacaciones, por favor, no emplees terminología profesional para ello. Medidos el nivel de fluidez en distintos aspectos del habla. Si crees que por ser muy técnico vas a parecer mejor, no estás en lo cierto. Es muy común iniciar las conversaciones rompiendo el hielo con un tono informal para luego cambiar de registro con el serio. Si no dominas este tipo de juego, tu fluidez será peor evaluada.

En definitiva, habla. Sepas mucho, sepas poco, habla. El silencio siempre tiene el mismo resultado en nuestras evaluaciones. Entiendas la pregunta o no, habla. Tu nivel es el que es y no va a cambiar en dos días. Recuerda que, si te contratan, las empresas ponen a disposición de los empleados cursos de inglés para mejorar. Así que, respira hondo, mucha suerte y mucho ánimo.