A la hora de realizar una entrevista de trabajo debemos evaluar adecuadamente las aptitudes de los candidatos según el puesto de trabajo. Por un lado, atenderemos a sus conocimientos y su experiencia previa para saber si la persona se adapta a los requisitos del puesto de trabajo. Por otro lado, observaremos su carácter y forma de desenvolverse dentro de un equipo con el fin de analizar sus facultades a la hora de trabajar en grupo o de manera individual. Para cada puesto existe un perfil óptimo y un comportamiento idóneo.

Para desempeñar tan importante labor existe un grupo de profesionales, especializados en localizar las virtudes fundamentales de los candidatos sin dejarse engañar por un aparentemente atractivo currículum. Su función consiste en analizar los multidisciplinares perfiles laborales y psicológicos de los candidatos hasta encontrar a la persona más válida e interesante para el puesto ofertado. En algunos casos, el proceso de selección será más exhaustivo que en otros, ya que algunos trabajos exigen mayor responsabilidad, capacidad de decisión o simplemente soltura y atrevimiento a la hora de tratar con los clientes.

No obstante, el mundo laboral actual también demanda un buen conocimiento del idioma inglés. A diferencia de lo expuesto con anterioridad, éste no se trata de un tema específico o determinado para un puesto. Lo que hace creer a las empresas que cualquiera puede realizar una entrevista de trabajo en inglés y evaluarla adecuadamente.

Craso error. Que sea un factor general de conocimientos no significa que pueda ser examinado adecuadamente a nivel generalista. La mayoría de entrevistas son realizadas por personas incapaces de determinar el correcto nivel de los candidatos debido, precisamente, a esa tendencia cada vez más extendida de comprobar únicamente si son capaces de hablar en inglés. No nos engañemos; quien más quien menos es capaz de comunicarse con mayor o menor torpeza en este idioma. Los viajes, las series de televisión, algún amigo extranjero o las canciones han enseñado el idioma a la mayoría de las personas creen tener un nivel medio o alto en la categoría de idiomas.

Evaluación de idiomas en una entrevista

Cuando se realiza una entrevista de trabajo en inglés, hay cuatro factores fundamentales a tener en cuenta:

  1. La gramática.
  2. El vocabulario.
  3. La capacidad oral.
  4. La capacidad auditiva.

El primero de ellos suele ser pasado por alto sin siquiera desenmascarar los fallos por culpa de la traducción literal al español. Por ejemplo, confundir el pretérito perfecto continuo de indicativo con el pasado continuo en inglés. Ayer estuve viendo una película no se traduce como I was watching a film yesterday. O confundir el presente perfecto español con el inglés. Este fin de semana he ido al cine no se dice I have been to the cinema this weekend. Por no mencionar el uso concreto del futuro inglés para especificar planes, decisiones u opciones. I am going to visit a client tomorrow o I will visit a client tomorrow dista mucho de significar lo mismo que I am visiting a client tomorrow. Ese tipo de detalles son los que determinan el verdadero nivel de la persona a la que estemos entrevistando.

El vocabulario también resulta clave a la hora de realizar una correcta entrevista de trabajo. Los famosos cursos de “Hablar inglés con 100 palabras” hacen creer a los trabajadores que no necesitan saber muchas palabras más a la hora de hacerse entender. El problema surge cuando ellos tienen que entender a la persona con la que están comunicándose. No se enteran de la mitad de la conversación, con suerte. Dentro del entorno laboral, deberán conocer las formas más comunes de interlocución en el mundo de los negocios, de palabras y estructuras concretas – inglés telefónico, por ejemplo – y de vocabulario típico dentro de su sector. No es la primera vez que una petición sencilla acaba transformándose en un tsunami de correos electrónicos por culpa de desconocer el nombre exacto de un objeto al que habitualmente se refieren como that thing that…

El tercer punto es esencial de cara a mostrar profesionalidad y buena imagen de marca. Si los clientes no son capaces de entender lo que les estamos diciendo, o el trabajador se expresa de una manera muy vaga, eso restará capacidad de expansión corporativa a la compañía. Por regla general, uno se siente cómodo cuando puede entender a la persona con la que está hablando. Genera confianza, factor clave en las reuniones o acuerdos que se quieran tomar. El saber pronunciar con precisión, tener buena fluidez y manejar adecuadamente el lenguaje formal, coloquial y empresarial son agentes trascendentales tanto para la atención como para la venta de los productos y servicios.

Por último, todo eso no vale de nada si no entendemos lo que se nos está diciendo. La capacidad auditiva es, sin duda alguna, el hueso más duro de roer del idioma inglés, por su diferencia fonética con el español. La conversación debe tener un ritmo fluido, constante, rápido en determinadas situaciones. Si tenemos que estar constantemente pausándola para pedir que nos lo repitan o que nos lo digan de otra manera, agotaremos la paciencia de nuestro interlocutor. La persona a la que queramos contratar debe demostrar que no solamente es capaz de entender cosas determinadas, sino que tiene que ser capaz de comprender a cualquier tipo de persona en múltiples situaciones. Una reunión o videoconferencia internacional requiere enfrentarse a múltiples cambios de tema con agilidad para no quedarse en silencio, deduciendo parte del contenido una vez finalizada.

Por todas estas razones, las entrevistas de trabajo en inglés tienen que ser realizadas por profesionales lingüísticos, capaces de evaluar acertadamente los puntos fuertes y débiles de los candidatos, colocándolos dentro del nivel correspondiente al Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

Con esta escala la empresa dispondrá de la verdadera capacidad idiomática de los candidatos y podrá escoger a la persona idónea para el puesto de trabajo en colaboración con los equipos de Recursos Humanos.