Cuando se realiza una entrevista de trabajo, hay que evaluar las habilidades del candidato en profundidad para saber si reúne los requisitos necesarios para el puesto que se requiere cubrir. El currículum permite seleccionar, en primera instancia, a aquellos que cumplen las condiciones adecuadas para el trabajo y descartar al resto.

Una vez finalizado este paso, se procede a la efectuar la entrevista personal. Es la manera de conocer personalmente a la persona y examinarla en profundidad. De sobra es conocida la tendencia a maquillar la información por parte de los aspirantes. De esta manera, su verdadera cara se hace visible a los ojos del entrevistador.

Los temas técnicos y profesionales inherentes a la posición que se pretende ocupar son los más sencillos de contrastar. Con hacer las preguntas apropiadas, se descubre la experiencia y conocimientos de la persona, pues ésta empleara el vocabulario y jerga correspondiente. Una de las técnicas más comunes que se emplean en esta etapa es la plantear una situación habitual para comprobar si domina la materia y los medios o herramientas utilizados para solucionarla. Además, ofrece de primera mano una interesante evaluación psicológica de los candidatos.

Sin embargo, todo esto se queda en agua de borrajas cuando se pretende analizar el nivel de idiomas del candidato. ¿Por qué? Pues la razón es la siguiente: es muy complicado saber si sus conocimientos responden fidedignamente al nivel que presenta en su currículum. Una breve entrevista en inglés es la manera de contrastarlo. O la realización de un test. Sin embargo, no son métodos óptimos que permitan hallar la respuesta correcta.

Pero la culpa no es de los entrevistadores. Al fin y al cabo, están formados para encontrar perfiles profesionales y no lingüísticos. Por eso, recurren al sistema utilizado hace más de dos décadas para estos menesteres. Antiguamente, el inglés era considerado un extra en los conocimientos y así se filtraba a los candidatos. Hoy en día, es una condición fundamental en el puesto de trabajo. Por eso, es necesario encontrar otra manera de realizar este tipo de evaluaciones para que la empresa pueda crecer y no estancarse.

Veamos en primer lugar los problemas del sistema empleado actualmente antes de pasar a realizar una serie de recomendaciones que resultarán de gran ayuda para los profesionales de Recursos Humanos.

Las entrevistas en inglés sirven solamente para comprobar si el candidato sabe hablar inglés, pero no cómo. El Marco Común Europeo de Referencia (MERC) clasifica el nivel de inglés en tres tipos de conocimiento idiomático: básico (A), intermedio (B) y avanzado (C). Cada uno de sus bloques se subdivide a su vez en varios niveles que garantizan un resultado más real. Los test de nivel para empresas realizan este tipo de exámenes para facilitar estos resultados precisos y preciados a los entrevistadores.

Las pruebas escritas cuentan un factor de falta de verisimilitud bastante alto. Al tener las respuestas delante, la persona que los realiza puede recordar la respuesta no porque la sepa sino porque le suene. En una situación normal de trabajo, no recordará la forma adecuada de comunicarse. Por otro lado, el azar tiende a engordar el número de aciertos, por lo que la puntuación final se verá contaminada.

Recomendamos, pues, los siguientes 5 consejos básicos a la hora de realizar una entrevista laboral en inglés:

  1. Hablar de temas no relacionados con el trabajo.

Cualquier persona tiene acceso a Internet y puede memorizar una serie de frases relacionadas con el trabajo para luego repetirlas como un loro durante la entrevista. Si le sacamos de su fortaleza de seguridad idiomática, encontraremos sus habilidades y carencias con mayor facilidad. Una persona que hable bien en temas laborales pero se atasca cuando mantiene una conversación normal muestra poca flexibilidad oral. Es decir, que sabe hacer una cosa y nada más que una cosa.

  1. Comprueba su gramática con preguntas sencillas.

La forma más sencilla de evaluar el nivel de un candidato es escucharle manejar los tiempos verbales con naturalidad. Hablar mucho no significa hablar con corrección. Si traduce literalmente del español, hablará un inglés españolizado con los clientes extranjeros. Eso puede provocar bastantes malentendidos y una pobre imagen profesional por parte de la empresa. Por ejemplo, si preguntamos por lo que hizo el fin de semana, prestaremos atención al uso correcto del pasado simple en sus dos formas españolas de imperfecto e indefinido. Si emplea el pasado continuo, está traduciendo equivocadamente el pasado indefinido continuo español.

  1. Exprime su vocabulario saltando de situaciones.

El conocimiento de vocabulario relacionado con su trabajo es muy sencillo de examinar. Cuando explique cómo solucionar un problema, prestaremos atención a su expresividad y fluidez oral. Luego, por ejemplo, le podemos plantear otro supuesto no relacionado con su función pero sí con el entorno de trabajo. Dependiendo de si repite la misma estructura y de las palabras que emplee, tendremos una buena primera impresión de sus recursos. Acto seguido, le plantearemos otra situación diametralmente opuesta. Si recurre a la misma estructura y vocabulario o lo modifica, obtendremos su modus operandi  real.

No obstante, hay que tener muy clara una cosa cuando se realiza esta etapa. La gente no es expresiva por naturaleza. Pensad en las palabras que empleáis cada día y cuántas veces se repiten. No estamos buscando a Shakespeare, sino a alguien que esté capacitado para comunicarse adecuada y correctamente dentro del mundo laboral. Si no repite los mismos verbos, emplea sinónimos o es capaz de emplear algún phrasal verb relacionado con el trabajo, sabremos si posee precisión y fluidez oral.

  1. Ratchet it up a notch

Es decir, sube el nivel, ponlo un poco más difícil. Las personas que hablan bien no se sienten cómodas con temas o situaciones sencillos. Emplea alguna expresión, saca un tema complejo, pregúntale por su trabajo anterior y qué funciones realizaba. Su currículum ofrece información interesante al respecto en los temas no relacionados con el puesto de trabajo en algunas ocasiones. También resulta de gran utilidad para evaluar al candidato a la inversa. Es decir, que en vez de seguir los pasos lógicos de cada nivel, lo haremos restándolos.

  1. Hazle feliz.

Un candidato nervioso es una persona al 50%. Comparte alguna experiencia con él para crear un vínculo y así lograr relajarlo para que se exprese con normalidad y no atenazado.