Cuando vemos un currículum, hay una serie de detalles que indican el nivel del potencial candidato. Por ejemplo, sus estudios universitarios nos indican con exactitud el campo profesional de la persona. Los másteres realizados muestran determinadas especializaciones en un sector en concreto. Los cursos realizados aportarán más datos sobre sus conocimientos y el apartado informático nos dirá la información necesaria respecto a sus habilidades técnicas.

No obstante, cuando llegamos al campo “idiomas”, la información que vemos se queda, cuanto menos, vaga e imprecisa. En la mayoría de los casos, se limitan a poner el idioma que conocen, lo valoran como alto, medio o bajo en general y casi nunca se especifica el nivel escrito, hablado o de conversación. Y, cuando lo hacen, lo más habitual es poner el mismo nivel: Inglés: Nivel medio hablado, escrito y leído.
Pocas herramientas para elaborar una conclusión fiable. Por esa razón, son necesarios otro tipo de criterios que nos permitan saber el verdadero nivel de inglés en los currículos.


La medición hoy en día es fundamental el cualquier clase de disciplina, ya que hoy en día todo se puede medir. Gracias a los test de nivel, los departamentos de Recursos Humanos de las empresas disponen de un poderoso aliado a la hora de seleccionar a la persona más adecuada para el puesto o puestos ofertados. Un equipo de profesionales en el campo de la docencia se encargarán de determinar el verdadero nivel de inglés del currículum evaluando diferentes aspectos idiomáticos con los que categorizar adecuadamente a los candidatos. El resultado final reflejará el nivel de inglés según las siete categorías de conocimiento de la clasificación del Marco Común Europeo de Referencia (MCER), que establece una escala para la organización del aprendizaje de lenguas y homologación de los distintos títulos emitidos por las entidades certificadas.

Los tests examinan el nivel real de inglés del currículum de manera independiente. De esta manera, se localizan las habilidades y debilidades del candidato en función de su capacidad oral y comprensión auditiva. Analizan su fluidez, su pronunciación, su precisión gramatical, su correcta entonación, el vocabulario usado y la capacidad de desenvolverse durante una conversación coloquial. Cada una de estas habilidades será puntuada dentro de una escala de pobre a muy bien.

El inglés se ha convertido en el idioma oficial en los negocios por excelencia. Por esa razón, es fundamental e imperativo disponer de un método que permita evaluar adecuadamente el nivel de inglés en los currículos.

Las empresas no poseen un criterio unificado con el que analizar los conocimientos de inglés de sus candidatos. Eso genera más conjeturas que realidades durante las entrevistas de trabajo, cuyo resultado se traduce en una mala selección que puede acarrear nefastas consecuencias a la empresa. Si el perfil profesional exige unas aptitudes determinadas, éstas deben ser estudiadas adecuadamente siguiendo un método igual de homogéneo que exhaustivo. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor: si el puesto ofertado requiere comunicación constante en inglés, nuestro candidato debe estar dotado de impecables capacidades orales y auditivas para evitar ralentizar el ritmo de trabajo. Si, por el contrario, el trabajo obliga a recibir informes o documentos en inglés, el solicitante deberá disponer de una excelente capacidad comprensora tanto de la lengua como de la materia. En el primer caso, el resultado de sus habilidades orales determinará a la persona más adecuada para el trabajo. En el segundo, sin embargo, los puntos recibidos respecto a vocabulario y gramática señalarán al candidato correcto.

Por tanto, hemos comprobado la importancia de desglosar convenientemente el perfil idiomático en el currículum. No nos basta con saber que conoce un idioma. Necesitamos ver lo que sabe del mismo. En un mundo tan competitivo y globalizado como es el mundo laboral de nuestra era, ese tipo de errores se acaban pagando muy caros. Pues no solamente nos hacen quedarnos rezagados en el crecimiento, sino que requieren encontrar a otra persona, repitiendo idéntico proceso y, muy posiblemente, volviendo a cometer idéntico resultado.

Los equipos que se dedican a establecer el nivel de inglés en los currículos poseen una amplia experiencia a la hora de valorar apropiadamente los conocimientos de un idioma, mostrando la verdadera cara del manejo del lenguaje. Aportan su sapiencia a los departamentos de Recursos Humanos para que dispongan de una información bien definida sobre sus candidatos dentro de una materia que, como ya hemos dicho, es demasiado difusa a fecha de hoy y que acaba causando problemas cuando lo que se buscaba eran soluciones.