Existe una ironía en los departamentos de Recursos Humanos. Cuando aparece una oferta de empleo, se buscan cosas específicas para ocupar dicho puesto. Esa demanda de trabajo es sumamente variada. Es decir, piden cualificaciones y aptitudes tremendamente dispares. Para todas ellas, existe un sistema personalizado que garantiza el fichaje correcto. Estos departamentos cuentan con infinitos sistemas que evalúan la idoneidad del candidato una vez recibido su currículum. A su vez, tienen otros sistemas con los que valorar la viabilidad de la contratación, como la edad, el rango salarial, la experiencia previa y otros conocimientos extras que determinan la profesionalidad de los candidatos.

Incluso tienen a su disposición test de personalidad para ver si el perfil psicológico es el adecuado para un determinado puesto de trabajo. Factores como la vestimenta o la posición de las manos se analizan al detalle para comprobar el tipo de proyección personal de los entrevistados. Algunas empresas hasta graban en vídeo los resultados para analizar posteriormente la veracidad de sus respuestas.

Sin embargo, durante el proceso de selección de personal, no existe un sistema adecuado que determine el verdadero nivel de inglés de los solicitantes. Con la meticulosa precisión que se pone en otros campos, se deja en manos de un método genérico un factor tan importante como es el del idioma.

Seamos francos. El inglés, actualmente, no es un conocimiento extra. Se trata del idioma más empleado en el mundo laboral internacional. Si prestamos atención a cómo se ha ido constituyendo el mercado empresarial, veremos como todas las empresas tienen algún tipo de contacto, directo o indirecto, con negocios extranjeros. Muchas empresas son filiales de otras más grandes con su sede en las principales capitales mundiales. Otras cuentan con capital extranjero en sus fondos. Y todas necesitan, tarde o temprano, contactar con distribuidores cuyas fábricas están en otra parte del globo. Por no mencionar que nuestro país forma parte de una Unión Europea, con libre circulación de bienes y trabajadores que está globalizando más y más nuestro mercado.

Queda claro; el inglés no es un conocimiento que pueda permitirse el lujo de ser dejado de lado. Hay que ser rigurosos a la hora de examinarlo, para no cometer errores luego que causen daños o retrasos en los negocios.

Los test de nivel se diferencian de los actuales porque son realizados por profesionales en la enseñanza lingüística con bastantes años de experiencia en sus espaldas como para establecer sin dudas ni dilaciones el verdadero nivel de los candidatos dentro del Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

El inglés es un idioma que, como todos sabemos, no es lo mismo escribirlo que saber hablarlo. Al fin y al cabo, la comunicación oral es más rápida y accesible. Es posible escribir mal una palabra y que el mensaje no llegue contaminado. Hasta existen correctores en los procesadores de texto que se encargan de llamarnos la atención si nos falta o sobra una letra. Y siempre se puede echar mano del diccionario. Pero, ¡ojo con pronunciarlo mal! Aquí no hay ayudas que nos valgan. Podemos decir cosas que no se entiendan o insultar en el peor de los casos.

Por esta razón, los test de nivel que se emplean en el  proceso de selección de candidatos se centran en exprimir al máximo sus habilidades orales. Los puntos a los que más atención prestan son los siguientes:

  •  la fluidez – clave, por ejemplo, para un puesto que necesite realizar constantes presentaciones
  •  la pronunciación – factor crucial para ofrecer una óptima atención telefónica
  •  la precisión en las palabras usadas – que demuestra un buen manejo técnico de su puesto de trabajo
  • las estructuras gramaticales – fundamentales para hacerse entender correctamente y no crear confusión sobre si se refiere al presente o al pasado, por ejemplo.
  • la correcta entonación – que ofrece una buena imagen en cualquier puesto que se ofrezca
  • el vocabulario usado – la manera ser directo y no andarse con rodeos para referirse a un producto o situación determinados
  • la capacidad para desenvolverse en una conversación coloquial – algo que sucede en el día a día a la hora de hablar con los homólogos extranjeros

Con los datos obtenidos tras la entrevista, se procede a redactar un informe donde cada una de estos factores recibirá una puntuación determinada. La ventaja de este tipo de documento se halla en que no solamente establece el verdadero nivel de inglés del candidato, sino que especifica los apartados donde muestra mayor fortaleza y también sus debilidades. Dependiendo del puesto que se oferte, esta subdivisión resulta primordial para acertar en la contratación.

Esta herramienta resulta de gran utilidad para aquellos departamentos de Recursos Humanos que la han empleado. Con ella, disponen de un examen más concienzudo a la hora de establecer la ubicación adecuada de sus candidatos. A medida que va ampliando el terreno laboral en España, las empresas se están profesionalizando para equipararse al resto de Europa. Las pruebas de nivel de inglés deben adaptarse también a esta circunstancia.