Si echamos una ojeada a las ofertas de trabajo en nuestro país, independientemente del sector, observamos que uno de los requisitos que se solicitan es el de saber inglés. Quien más quien menos, algo sabe. El problema para las empresas es el poder determinar cuánto inglés realmente conocen los candidatos.

Algunas personas solamente han estudiado el idioma en el colegio o universidad, sin mayores aplicaciones que las necesarias para aprobar los exámenes correspondientes. Otras han viajado o vivido en países angloparlantes y tienen buena fluidez pero escasos conocimientos gramaticales. Y otros han realizado cursos como el anunciado en la foto que encabeza esta entrada.

Este tipo de circunstancias plantea una serie de quebraderos de cabeza al empresario. ¿Cómo se puede evaluar de un modo serio y profesional ese nivel de idiomas durante un proceso de selección de personal? ¿Cómo sé que voy a acertar cuando el trabajador firme su contrato? ¿Cómo me aseguro de que esa persona va a representar de un modo adecuado a la empresa sin dañar su reputación?

Las pruebas de nivel aportan la solución a este problema

Un grupo de profesores altamente cualificados se encargarán de analizar de manera individual las diferentes capacidades del candidato. Por un lado, examinarán su expresión oral para determinar su desenvoltura en una conversación con una persona nativa. Se tendrán en cuenta su fluidez a la hora de hablar, su pronunciación, su precisión en las palabras usadas y estructuras gramaticales y su entonación. Todo ello se valorará en función del puesto que se esté ofertando. Obviamente, la prueba de nivel de idiomas en la selección de un puesto directivo, que requiera asistencia a reuniones internacionales, diferirá de la un trabajador que simplemente tenga que comunicarse con colegas de otras empresas para hablar de un determinado servicio o producto.

Por otro lado, las pruebas de nivel de idiomas también aquilatarán su comprensión auditiva. El espectro de información a la que se deba enfrentar un asistente telefónico es muy distinta a la de un comercial, por ejemplo. En algunos casos se requiere una mejor comprensión de un lenguaje más informal y en otros mucho más técnico y específico. Todo ello se analizará del modo más competente por un grupo de expertos en idiomas.

Las pruebas de nivel de idiomas en los procesos de selección darán un resultado homologado por el Marco Común Europeo de Referencia (MERC), que divide los conocimientos en tres niveles – básico, intermedio y avanzado – que a su vez se subdividen en varios niveles para garantizar un resultado más real y coherente al final de la evaluación.

De esta manera se evitan lagunas que redunden en una mala ubicación del trabajador en su puesto de trabajo. La empresa puede cometer el error de contratar a una persona que no sea apta para desempeñar determinada labor y que se tendrá que reemplazar posteriormente. Eso supone un gasto para la empresa, tanto de tiempo como de resultados, aparte de dañar la imagen de la misma por una equivocada toma de decisiones.

En algunas empresas, este tipo de pruebas de nivel en la selección de personal se realizan a nivel interno por gente no cualificada. Es decir, se destinan recursos no adecuados que podrían emplear mejor su tiempo en aquellos campos para los que fueron contratados. De nuevo, perdemos tiempo y personal en una labor más apropiada para expertos en esta materia.

Invertir en pruebas de nivel de idiomas en la selección de personal es un valor y no un gasto para las empresas.

No se puede dejar que el azar decida si los candidatos reúnen los requisitos que deseamos. Si dejamos que sea el veleidoso destino quien dictamine la respuesta, confiamos en la suerte, la fortuna y la chiripa. Pero también en el riesgo, la desgracia y la eventualidad. El sino ahora se puede diseccionar en un claro sí o no gracias a los expertos en las pruebas de nivel de idiomas en la selección de personal.