Supongamos que una empresa decide aumentar la plantilla. El departamento de Recursos Humanos se pone de inmediato a examinar los currículos recibidos para hacer la primera selección de candidatos. Para realizar esta operación, disponen de las herramientas adecuadas, que son los requisitos básicos del puesto ofertado.

Después, se puede proceder a avisar a los candidatos para realizar las entrevistas o pasar un segundo filtro en función del puesto. Años de experiencia, sector de las empresas donde ha trabajado anteriormente y otros factores más específicos. No hay problema; tienen todos los medios a su disposición para realizar un exhaustivo y concienzudo análisis de cada persona.

Llegamos a la entrevista. Aquí se evalúan con más detenimiento factores profesionales y psicológicos. Algunas empresas prestan mucha atención al vestuario, la posición del cuerpo y forma de mirar del candidato al responder para hacerse una idea de su personalidad o si están mintiendo. Para ello han realizado unos cursos específicos con los que prestar la adecuada atención a esos detalles. Pan comido.

En el tema profesional, sobre todo indagan en los programas informáticos que han empleado, trabajos previos realizados y conocimiento técnico de su mundo. Por ejemplo, si buscan un diseñador, saldrá la palabra Photoshop. Si es un comercial, la apariencia y forma de hablar les venderá sus servicios. Si es un masajista, deberá emplear vocabulario somático sobre partes del cuerpo que tenemos pero desconocemos. En este caso, sí que pueden estar más perdidos por falta de especialidad determinada. Pero no hay problema. El jefe de departamento les puede echar una mano realizando una segunda entrevista antes de finalizar su informe sin riesgos.

Pero el problema surge cuando aparece el tema de los idiomas. Determinar el verdadero nivel de inglés de un candidato y saber si una persona será el amor de tu vida son las dos cosas más difíciles de averiguar en la vida. En ambos casos, la respuesta la dará el tiempo después de asumir un riesgo. No quiero pecar de insensible, pero éste no es un blog del corazón, por lo que me centraré en hallar la solución del primer dilema nada más.

En los últimos años, el inglés ha pasado de ser un idioma con el que defenderse en el extranjero a convertirse en un activo laboral primordial. Claro, al tratarse de un lenguaje y no una especialidad, no existe ningún departamento específico que se encargue de trabajar exclusivamente con él. Por lo que el departamento de recursos humanos no puede contar con ningún empleado de la empresa cualificado en este asunto. Todo se entiende mejor a través de un símil. Es como pedir a alguien que sepa conducir que analice los motores y prestaciones de varias marcas de automóviles.

La única manera de salir de este follón suele ser mediante una entrevista en inglés, acompañada por una batería de preguntas de solución múltiple. También han llegado a innovar con la redacción de un correo electrónico en el que solucionan un problema determinado o hablan de los motivos por los que están interesados en trabajar en dicha empresa. Las entrevistas las realizan personas sin la preparación adecuada para ello – a veces con un nivel de inglés bajo. Las pruebas de solución múltiple no son fiables por el factor suerte. Y los correos se pueden encontrar en cualquier página de Internet.

Por esa razón, es esencial que un tema tan importante como es el saber hablar inglés en el mundo laboral actual cuente con los medios adecuados de una vez por todas para evitar problemas en el futuro. Una mala elección redunda en despidos – coste económico-, nuevo proceso de selección – coste de tiempo – y ralentización en el desarrollo del negocio – coste de oportunidad. Es hora de dejar de malgastar los recursos de la empresa y emplear la herramienta adecuada y fundamental para Recursos Humanos : los Test de inglés.

Este tipo de test surgieron para ofrecer una visión más precisa de algo tan intangible como es un idioma. A través de una prueba oral realizada por profesores nativos experimentados en la impartición de clases didácticas, se evalúan con mayor precisión las habilidades y carencias de los candidatos para luego redactar un informe con el resultado de nivel homologado por el Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

Mediante este tipo de tests, el candidato es sometido a una serie de preguntas con las que extraer su verdadera capacidad oral y auditiva. De nada vale saber escribir correctamente una palabra si no se sabe pronunciar (ejemplo: victuals) o no la entienden cuando la escuchan (ejemplo: would). Recordemos que la comunicación es la base del crecimiento empresarial. Estar al tanto de la última información en una videoconferencia, enterarse y participar en una reunión internacional, asistir a seminarios donde realizar nuevos contactos… Cuando este tipo de pruebas orales son realizadas por personas sin la preparación adecuada, temas como la pronunciación o el vocabulario pasan de largo a sus oídos. A muchos les suena bien porque hablan como se escribe y entienden las palabras porque han empleado una palabra española con acento.

Gracias a esta nueva herramienta, los departamentos de Recursos Humanos recibirán la información necesaria para cubrir el puesto de trabajo. Sabrán si el candidato maneja con corrección las estructuras gramaticales, la fluidez a la hora de hablar, el vocabulario específico y profesional del mundo de los negocios, su capacidad para desenvolverse en una conversación coloquial y la pureza de su acento. Ya no tendrán que depender de la suerte para acertar, como los candidatos frente a una prueba de selección múltiple. Con los Test de inglés, su trabajo será más preciso y profesional, evitándoles cometer errores por falta de herramientas adecuadas con las que trabajar.