Cuando las empresas de Recursos Humanos ven en el currículum de un solicitante los estudios cursados, los programas informáticos que maneja y su experiencia previa, asumen sin dilaciones el nivel de competencia del mismo. Durante la entrevista de trabajo se tocan esos temas para comprobar que no se haya inventado o engordado datos. Nuestra literatura nacional es famosa por la picaresca y esa actitud no ha cambiado mucho desde el Siglo de Oro. Una simple entrevista técnica pone sobre la mesa cualquier evidencia de falacia si se sabe hacer correctamente.

No obstante, en determinados trabajos sí que se realiza una prueba práctica con el fin de ver la soltura o talento de la persona, aunque la mayoría de las veces se hace para hacer un filtro cuando hay varios candidatos. El trabajo que más se adecúe al modus operandi de la empresa será quien sea finalmente contratado.

Salvo esos casos específicos, cualquier tipo de prueba al candidato resulta un tanto denigrante. O poco fiable. Porque hay muchos factores que pueden llevar al error en la selección si ésta depende del azar. Por esa razón, no se puede depender de pruebas escritas de respuesta para evaluar el correcto nivel de los candidatos. Probad a responder una batería de cuarenta preguntas sin mirar el enunciado. Os sorprenderá ver el resultado.

Con el inglés no tenemos el problema de la picaresca. Sencillamente porque nadie sabe especificar su nivel con exactitud. ¿Básico o bajo? ¿Medio, medio alto, medio bajo, bien? ¿Avanzado, alto, muy bien? Por regla general, quien no sabe hablarlo marca Básico y quien lo habla Medio o Medio – Alto. Y no intentan engañarnos. Simplemente no existe un sistema que especifique el resultado adecuado. (NOTA: los test de Internet de diez preguntas que indican el tipo de nivel oficial homologado NO son fiables).

Por regla general, al igual que para determinar la valía del solicitante durante la entrevista, se suele mantener una breve conversación en inglés. Aquí se demuestra si el candidato sabe hablar algo o nada. Porque el entrevistador se limita a comprobar ese requisito. Eso está muy bien como filtro. Pero se necesita a alguien con la formación adecuada para determinar con exactitud el verdadero nivel de inglés. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos quien realiza la entrevista no tiene la experiencia necesaria o el conocimiento adecuado para conducirla.

Los test de inglés para candidatos son el procedimiento más eficaz y seguro para dar en el blanco de la diana del nivel. Consisten en una entrevista breve en contenido pero longeva en profundidad en la que se evalúan diferentes aspectos orales y de entendimiento de los solicitantes.

¿Qué aporta este sistema? El verdadero currículum idiomático del que se presenta a la entrevista de trabajo. Fiable, exacto, sin dudas. Los resultados aparecerán reflejados según el sistema homologado de clasificación del Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

¿Por qué no emplea los tradicionales test escritos? Aparte de los motivos expuestos con anterioridad, la voz y el oído no son capaces de engañar al profesional que realiza las entrevistas. La fluidez, el acento, la entonación no se pueden fingir. El vocabulario y la gramática salen de modo natural, sin tiempo a recordar las explicaciones de la profesora del colegio frente a un papel. Esa naturalidad muestra la verdadera cara del idioma.

¿Por qué la prueba oral nada más? Porque el inglés es un idioma que se usa hablando. Durante la realización de su trabajo, tendrá que hablar cara a cara con personas extranjeras, responder y atender las llamadas de clientes y expresar proyectos en reuniones físicas o mediante sistemas audiovisuales. Por tanto, es más importante analizar la manera de comunicarse del futuro empleado por encima de su capacidad de escribir e-mails. Sus conocimientos orales muestras su capacidad escrita sin necesidad de examinarlo o leerlo.

¿Quiénes realizan este tipo de pruebas? Profesores nativos, con amplia experiencia docente en la enseñanza de inglés para empresas. Esto garantiza también que en los test de inglés para candidatos no solamente aparezca reflejado su conocimiento del idioma a nivel general sino también el específico para su puesto de trabajo. El mercado laboral tiene su jerga particular y es imprescindible comprobar si sabe desenvolverse adecuadamente con las palabras características de su función.

Finalmente, me gustaría apuntar también el siguiente comentario. El inglés ya no es necesario como un conocimiento extra del empleado, sino como un requisito crucial para desempeñar convincentemente su trabajo. Las empresas españolas forman parte de un mercado internacional en el que los idiomas nacionales han quedado relegados a la categoría de dialectos a favor del inglés como lengua materna de los negocios. Por tanto, el nivel de los candidatos debe ser concienzudamente analizado para estimar la valía del trabajador no solamente por su formación profesional sino por su habilidad a la hora de comunicarse.