Después de mucho tiempo procrastinando la realidad, has logrado decidirte por fin a ponerte las pilas con los idiomas. Pero, al observar la oferta actual del mercado, te surge la duda. Porque ¿cuál es el mejor método para aprender inglés?

La pregunta es procedente, puesto que las opciones pedagógicas se han multiplicado con el paso de los años, sobre todo con el avance imparable de la tecnología en nuestras vidas. Las modalidades de enseñanza podemos categorizarlas en las siguientes cuatro categorías:

1- Clases Humanas: con un profesor, bien individuales o en grupo.

2- Clases Impresas: con un libro o curso por fascículos.

3- Clases Tecnológicas: a través de un ordenador, CD-Roms o DVDs.

4- Clases Híbridas: combinando cualquiera de los tres métodos anteriores.

El peor metódo para aprender inglés

De los cuatro métodos propuestos, el segundo de ellos (clases impresas) es el menos recomendable para aprender inglés. Como sabemos, se trata de un idioma cuya escritura no coincide con su pronunciación, por lo que la mera lectura no nos mostrará la forma correcta de hablarlo. Incluso con guías de pronunciación que expliquen que house se dice “jáus”, la fonética más compleja necesitará de un apoyo sonoro para reproducir palabras más complejas, como onion /ˈʌnjən/. Por regla general, los cursos impresos suelen venir acompañados de un CD-Rom o DVD que incluye grabaciones que sirven de apoyo al elemento oral/auditivo. La parte negativa es que solamente incluyen aquellas palabras que aparezcan en el libro, por lo que cualquier elemento nuevo nos obligará a partir desde cero. La parte positiva de este método es que permite un adecuado empleo de su uso escrito y adquirir una sólida base gramatical previa que facilitará el posterior aprendizaje del idioma. Para poner un ejemplo, si quisiéramos aprender química, las clases impresas serían el equivalente a la tabla periódica de los elementos de Mendeléyev (junto con la actualización de Alfred Werner).

Las clases humanas son más efectivas

Dicho esto, no es necesario pasar por esta “pretemporada” pedagógica para poder aprender inglés. Las Clases Humanas, es decir, con un profesor, resultan mucho más efectivas en ese sentido por varios motivos. El primero, que no están limitadas a un temario fijo. El alumno puede adaptar el aprendizaje a los temas que necesite y profundizar más en ellos. Esta especialización se manifiesta con mayor claridad en el entorno corporativo, donde la formación in company permite a los trabajadores aprender  el inglés laboral desde el puesto de trabajo. Babelia Formación ha adquirido una gran reputación por sus clases de inglés para empresas en Madrid, sin ir más lejos. El segundo, que la práctica oral no dependerá de una fórmula determinada, mejorando su expresividad.  Si tenéis experiencia con diálogos impresos, sabréis que lo habitual es que queramos decir otro tipo de cosas al del ejemplo propuesto.  Tres cuartos de lo mismo sucede con el vocabulario. Pero, sin duda alguna, la ventaja por excelencia reside en la práctica real con una persona, con la que se gana seguridad y confianza a la hora de hablar.

Las clases con un profesor, de todas maneras, se potencian con el empleo de materiales impresos y audiovisuales, con los que el alumno tiene posibilidad de trabajar sus habilidades escritas y auditivas. Además, el aprendizaje por cuenta propia obliga a contar con una fuerte disciplina diaria, suavizada si una persona nos ayuda y motiva. Tampoco conviene olvidar que siempre resultará mejor para la salud mental no hablar solos.

¿Y las clases tecnológicas?

Desde los cursos televisivos del siglo pasado a los informáticos del actual, el empleo de la máquina en la enseñanza lingüística ha incrementado su atractivo entre los estudiantes del inglés. Entre las herramientas más populares, tenemos las clases telefónicas y las que se realizan mediante un ordenador o equivalente. Las primeras son fantásticas para potenciar las habilidades orales y de entendimiento, ya que conservan el factor humano del epígrafe anterior. Obviamente, su utilidad reside en el aspecto fonético, puesto que la parte gramatical escrita queda abandonada a su suerte. A menos que se complementen con algún tipo de temario de apoyo. Las segundas, por el contrario, ofrecen una mayor gama de recursos. Principalmente por su interactividad, acompañada del empleo audiovisual, que ha hecho de este método de aprendizaje uno de los más populares entre aquellos que desean ir a su ritmo. Podemos decir que han desplazado a las Clases Impresas por su mayor versatilidad y velocidad en la absorción de los conceptos. Por un lado, permiten trabajar con las habilidades orales, auditivas y gramaticales a través de cursos con estructura clásica o disfrutando con un videojuego donde cada uno de estos aspectos lingüísticos se emplea de manera activa. No obstante, a pesar de su seductora apariencia, siguen estando limitados a un contenido amurallado (tanto gramatical, de vocabulario u oral) y no permiten consultar dudas como sucede con las Clases Humanas, factor que, en cierto modo, han conseguido paliar con un servicio de atención al alumno online.

El método más efectivo

Lo cual nos lleva al último tipo de clases, las híbridas, el método más efectivo para aprender inglés rápido y con seguridad. Ya hemos visto que todas las clases anteriores se han ido combinando con otras para potenciar el aprendizaje, solucionando sus debilidades con el matrimonio de metodologías. Las clases híbridas representan la evolución asociativa que se ha dado con los años, combinando la figura del profesor con la del ordenador, creando el modelo de aprendizaje de idiomas que va a marcar el futuro del inglés en los próximos tiempos. Y era evidente que, tarde o temprano, iba a suceder. Resulta más cómodo aprender desde casa (o la oficina) que teniendo que desplazarse a una academia para las clases. El horario, por muy flexible que pueda ser, es difícil de respetar entre semana. Y en las clases presenciales se pierde mucho tiempo de práctica si hay que hacer ejercicios o repeticiones. Pero al crear un curso donde el alumno dispone del apoyo de un profesor mientras trabaja con un atractivo curso por su cuenta, las facilidades para aprender un idioma con garantías de éxito se multiplican a lo bestia. Además, cuenta con la ventaja de no limitar el aprendizaje a una hora, sino a repartir más tiempo a lo largo del día, potenciando la constancia imprescindible para asentar la lengua en la cabeza.