Recuerdo que, poco antes de que acabara la carrera, me encontraba hablando con uno de mis profesores y me dio un consejo para que las agencias se fijaran en mi currículum: hazlo llamativo, pero en el sentido creativo. Tenía mucha razón. Independientemente de la carrera en cuestión – publicidad -, las empresas se encontraban – y siguen encontrando – saturadas de la vida laboral de todas aquellas personas que empiezan a buscar, quieren cambiarse de o no tienen trabajo. El mero hecho de que uno de esos idénticos historiales destaque sobre los demás por su originalidad hace que cualquier persona de Recursos Humanos lo lea con más interés. Y sus compañeros, porque no dudéis que va a enseñarlo. Al fin y al cabo, no somos más que un país de cotillas.

Os hablo de tiempos donde no todo el mundo tenía correo electrónico y prácticamente ninguna empresa disponía de página web. Ahora disponemos de varios portales donde inscribirnos a múltiples ofertas laborales con la ventaja de que subir nuestra vida laboral en formato digital no requiere gastarse dinero en sellos. O en papel. El propio portal suele disponer de un formulario que hace la propia función de currículo. Ese ahorro económico tiene la contraprestación de convertir la creatividad anterior en un estilo de presentación uniforme. En otras palabras, resulta mucho más difícil destacar de una manera física o creativa sobre el resto.

Ese avance tecnológico ha provocado que el reclutador se encuentre sobre su mesa un alto número de vidas laborales con el mismo formato. La facilidad en el envío se transforma en la siguiente realidad: no se va a los va a leer en profundidad. Por tanto, si queremos resaltar nuestra candidatura, tenemos que emplear una nueva creatividad para hacerlo llamativo. Y ésta consiste en orientarlo hacia esa lectura rápida primeriza por parte del reclutador.

¿Cómo podemos atraer su atención sin luces ni pirotecnia? Adaptando el currículo a la oferta. Pongamos en primer lugar lo que desean leer con respecto al puesto de trabajo, resaltando los puntos principales -y sin abusar- con la negrita. De esta manera, estamos respondiendo a todas las preguntas de la persona que necesita ocupar un puesto de trabajo de manera inmediata y efectiva. No le hemos obligado ni a leer todas las hojas de nuestro CV ni a tener que buscar los puntos más importantes entre información redundante o informativa. Punto positivo para nosotros por haberle sacado un buen partido a la flexibilidad que permite la vida laboral informatizada.

Ahora mismo os estaréis preguntando cuál es la mejor manera de presentar los puntos importantes para hacer agradable la lectura del reclutador. Muy sencillo: emplead en orden cronológico inverso. Lo más reciente es lo primero que se tiene que ver. Al fin y al cabo, todos hemos tenido experiencias laborables primerizas que poco aportan a las condiciones exigidas en la oferta de trabajo. Con mostrar experiencia o conocimientos en el puesto vacante es suficiente para informar de nuestra capacidad para ocuparlo.

Una vez observadas las virtudes de la tecnología, vamos a sacarle el mayor partido que podamos. El CV no deja de ser un documento con palabras de árida imagen con respecto a nuestras posibilidades. Actualmente disponemos de otros sistemas dentro de la red informática de Internet mucho más efectivos tanto en contenido como a nivel visual que aportan una visión más completa de nuestras capacidades laborales. Como, por ejemplo, LinkedIn.

Este sitio web fue fundado en el 2002 con el objetivo de crear una red de profesionales anunciándose de la misma manera que los currículos pero de manera más moderna. Básicamente es una red social orientada al mundo de los negocios. Ofrece la posibilidad de mostrar nuestra vida y experiencia laboral de una manera más atractiva que el tradicional CV con la ventaja añadida de mostrar nuestros contactos y referencias laborales dentro de un formato más acorde con la realidad de nuestro tiempo.

Antes de su existencia, la manera más habitual de promocionarse a través de las redes era a través de una página web personal o de un blog. Es decir, troncando la clásica información del currículo en un elemento gráfico, visual y binario. ¿Problema? Que no dejaba de ser una isla más dentro del archipiélago laboral. Gracias a este tipo de redes que muestran la conexión real con otros profesionales, dejamos de ser anónimos seres aislados para mostrar nuestra realidad dentro del engranaje socio-laboral.

Resumiendo, si queremos que nuestra candidatura resalte sobre las demás, debemos hacer accesible, directo y específico el encabezado de nuestro CV físico. Dentro del mismo añadiremos las preceptivas direcciones web donde el reclutador pueda vernos de una manera más real y atractiva para que pueda hacerse una idea más real de quienes somos nosotros junto con nuestra experiencia y valoración por parte externa. Ser creativos o llamativos ya no consiste en mandar el currículo con un tipo de papel distinto o recortado con el logotipo de la empresa. Ahora mismo se valora y aprecia la inmediatez de transmisión de información importante y relevante junto con un atractivo perfil web en páginas de redes profesionales. El esfuerzo actual reside en el tiempo que empleéis perfilando vuestra imagen en Internet y no en el número de cartas que se mandéis a empresas. Requiere su tiempo, pero no cuesta dinero.