carta de recomendacion laboral

Hay cuatro formas de casarse: por interés, por acuerdo entre familias, por penalti y por amor. Llamadme romántico si queréis, pero me gusta más la última de ellas. Porque ambas partes están de acuerdo y lo certifican con su unión.  En términos laborales, ese acuerdo se denomina contrato.

Pero… ¿qué sucede cuando ese amor se acaba, por los motivos que sean? Que de los problemas nacen los abogados y se firma otro acuerdo denominado divorcio. En las empresas, se llama rescisión de contrato y, al igual que con el amor, los motivos son igualmente variados. Pero con una diferencia; si a un trabajador le surge una oferta mejor o quiere cambiar de aires, su jefe no va a montar un drama digno de culebrón. Y esa buena actitud se demuestra con la carta de recomendación. No quisiera ni empezar a imaginarme si a mi ex pareja le pidiera buenas referencias de cara a iniciar una nueva relación.

La carta de recomendación laboral es la mayor recompensa que un trabajador puede obtener –aparte de un cuantioso sueldo- por parte de la empresa a la que dedicó un tiempo de su vida junto a su esfuerzo. Porque reconoce de primera mano las virtudes que esa persona ha desempeñado, deseando que no pasen desapercibidas por quien tenga la suerte de contratarlo. En ella se reconoce su profesionalidad, se valoran sus cualidades laborales y sus logros y capacidades.

Para conseguirla, no hay ningún secreto; simplemente hay que demostrar lo que aparecerá impreso y firmado por la persona que te contrató. Si eres un vago redomado, llegas tarde todos los días o no cumples ninguno de los objetivos encomendados, olvídate de pedir favores después. La reputación que uno se gana dando el callo todos los días, su responsabilidad y competencia son los factores que determinarán la obtención de dicha misiva. Si quieres destacar en algo, esfuérzate por ser el primero. Si quieres que aprecien una cualidad específica, hazla en mayúsculas. Si tienes una serie de conocimientos importantes, como pueda ser el uso impecable del inglés de negocios, háblalo bien alto. Muestra tu amor hacia el trabajo y éste será correspondido. O si no, más te vale que la empresa tenga un interés especial por librarse de ti, que seas pariente de tu jefe o que uno de los dos se haya quedado embarazado.