El inglés es un idioma basado en una sencilla y específica gramática donde el tiempo marca el uso del verbo de manera matemática. El español, por el contrario, tiene sus propias reglas para hacer lo mismo, de manera distinta. No es raro que algún compañero de trabajo nos pregunte “¿Qué haces?” en presente simple para referirse a lo que estamos haciendo en ese momento. Tampoco es raro que los entrevistados respondan diciendo lo que están haciendo cuando les preguntamos “What do you do?”, que en realidad significa “¿A qué te dedicas?”

El dominio y conocimiento del correcto tiempo verbal en el idioma es la principal manera que los entrevistadores tienen para determinar el nivel de inglés en las entrevistas. La toma de contacto suele empezar por diferenciar el presente simple del continuo antes de avanzar a los tiempos pasados en su forma de pasado simple, continuo y presente perfecto. Es habitual que los entrevistados confundan el indefinido continuo (estuve comiendo) con el pasado continuo inglés (was eating) o el presente perfecto (he comido) con el pasado simple (ate) cuando responden a preguntas como “What did you do last weekend?”. El motivo es muy sencillo: traducen literalmente del español en lugar de emplear las reglas gramaticales del inglés. En español podemos decir que “estuve comiendo pescado” o “he comido pescado este fin de semana”, mientras que en inglés solamente podemos decir “I ate fish”.

Si los entrevistados tienen problemas en esta parte, su nivel gramatical queda ya bien definido entre un B1 y un B2. Es posible que puedan entenderlo, pero no saben utilizarlo. Conviene no olvidar que lo que determina finalmente el nivel que una persona tiene de un idioma vendrá determinado por su capacidad de usarlo y no de comprenderlo.

El entrevistado puede profundizar sobre el uso gramatical o decidir que ya ha escuchado suficiente. Nunca está de más comprobar si maneja correctamente el futuro –diferenciando entre “What are you doing tomorrow” y “What are you going to do tomorrow” o cómo emplear going to y will con el mismo y distinto significado, por ejemplo, pero la entrevista no debería centralizarse en la gramática nada más, puesto que otros aspectos del idioma permiten ubicar el nivel real del entrevistado con mejor precisión. Como la fluidez, por ejemplo.

Un error muy común consiste en confundir fluidez con cantidad de palabras por minuto. Si bien es cierto que hablar poco no es una buena señal, hablar demasiado puede resultar igual de poco productivo. Tener fluidez significa que el entrevistado está capacitado para mantener una conversación con independencia del tema que se trate. Obviamente, en caso de entrevista de trabajo, será el trabajo quien determine su preparación para el mismo, así que deberá demostrar sus conocimientos en situaciones laborales, como una conversación telefónica, una presentación o una reunión, según su puesto. Así que el entrevistado deberá esperar una pregunta al respecto, como mínimo.

La importancia del vocabulario en la entrevista

La parte importante aquí, como ya hemos dicho antes, es demostrar cierta suficiencia con el vocabulario (y no la cantidad de palabras). Si no se conoce la terminología o expresiones habituales empleadas en circunstancias laborales, su nivel final se verá rebajado por no adecuarse al esperado para su posición. No obstante, saber las palabras es solo la primera parte, porque ahora viene el siguiente punto clave de la fluidez: la pronunciación y la entonación.

Además de las normas de uso, el inglés tiene unas normas de pronunciación que determinan si la persona que está escuchando va a entender el mensaje o entornar los ojos. La precisión en la entonación determina un mejor nivel y el entrevistado debería recordar que no está hablando en español, que una mala pronunciación deriva en otra palabra distinta y esforzarse en adaptar su voz a la que se espera por su parte.

Por último, el entrevistador comprobará la capacidad de entendimiento del entrevistado haciendo lo que el entrevistado había estado haciendo hasta ese momento: hablar. Por regla general, la forma más habitual de analizar esta parte de la entrevista se realiza a través de una pequeña introducción de un supuesto, rematado con una pregunta. Otras veces, sin embargo, se habla sobre un asunto de actualidad para iniciar una breve conversación al respecto. En cualquier caso, el entrevistador verá el tiempo de reacción por parte del entrevistado y si su respuesta corresponde con lo preguntado.

El nivel total vendrá determinado por el total de cada parte. Por regla general, una persona con buenos conocimientos gramaticales tendrá una buena fluidez y entendimiento. Sin embargo, el uno punto que no está del todo vinculado directamente se refiere al de la pronunciación con la gramática. El entrevistado debe ser consciente de cuáles son sus puntos débiles antes de la entrevista para trabajarlos.