dificultades aprender ingles

El inglés es un idioma de origen germánico – de una mezcla de dialectos conocidos como anglosajones – que posteriormente recibiría aportaciones nórdicas, francesas, latinas y griegas con el paso del tiempo. El español es un dialecto del latín con influencias árabes, germánicas y francesas. Eso significa que tenemos una gramática similar, un vocabulario parecido pero muchas cosas bien distintas. Esa combinación entre igualdades y disparidades marca las principales dificultades de aprender inglés para los españoles. Pero no es como el chino, con el que no compartimos ninguna raíz. Por tanto, su aprendizaje resulta más sencillo. A priori. Porque su pronunciación se asemeja más al lenguaje oriental que al europeo.

El español marca las sílabas por igual, dándole más fuerza a una de ellas, que es fácilmente localizable después de aprender una serie de normas de acentuación un tanto complejas. El inglés acentúa una sílaba y, en caso de tener más, su sonido se desvanece. Para poner un ejemplo de este caso, nuestra palabra para cámara se pronuncia CA-MA-RA mientras que en inglés suena algo así como CA –mra. Algo así como hablar con desgana y descuidando la vocalización.

Hablando de vocales, nos ganan por goleada. 20 – 5, para ser exactos. Pero usan las mismas letras que nosotros. Y eso es un gran problema. Las cinco nuestras pueden ser cortas o largas. ‘t (it), iit (eat). Nosotros decimos ít para las dos, confundiendo dos palabras diametralmente distintas. Si observamos a gente nativa hablando en la televisión – noticias, series, películas principalmente – notaremos algo extraño. Quitadle el sonido. Ahora se ve claro, ¿cierto? ¿No? Fijaos en sus labios. No los mueven como nosotros. Ahí reside el secreto de su sonido; la forma de usar la boca. Es distinta a la nuestra. Intentad imitarlos y os sorprenderá el resultado.

Bien; se pronuncia distinto, se mueven los labios de manera diferente. Huelga decir que su escritura será una representación gráfica de esta combinación. A diferencia de la nuestra, no escriben lo que dicen, sino más bien instrucciones de cómo hacer sonar las veinte vocales empleando cinco símbolos. Y también el sonido de consonantes que el alfabeto romano no reconocía – porque no se usaban – y que había que representarlos de alguna manera. Lo malo es que ese sistema de escritura sufrió una serie de desajustes a lo largo de la historia – la imprenta, la escritura francesa, el cambio de vocal – y a veces no resulta demasiado clarificadora. Pero, grosso modo, tiene una lógica. Fine se pronuncia fain porque termina en e y eso nos indica que la i se pronuncia ai. Fin se pronuncia con la i nuestra porque no lleva una e al final. El sonido aproximado de algo así como dz está representado por th – this – pero a veces nos quedamos con la z – think. Pero si hablamos de los diptongos, aquí sí que no hay mucho que os pueda ayudar. La oa es la o suya – ou– como en boat o road. Pero la ea puede ser a (heart), ei (great), e (read, en pasado), i (read en presente).

La gramática es mucho más básica que la española, rica en complejidad estructural, géneros masculinos y femeninos para objetos inanimados y conjugaciones asesinas. Es por eso que nos cuesta emplearla bien; no estamos acostumbrados a una estructura tan fija y sencilla. Sin embargo, emplean un elemento desconocido para nosotros: el auxiliar. Esta partícula verbal indica el tiempo – presente, pasado o futuro – a la vez que si hablamos de cosas generales o habituales – simple – algo temporal o no terminado – continuo- o algo ya finalizado – perfecto. Existe alguna que otra (bastantes) excepciones, pero no son demasiado difíciles de aprender. Eso sí; esto es la gramática básica. Una vez entramos en niveles más avanzados, descubrimos que los auxiliares nos pueden indicar ruego, solicitud, subjuntivo o otra serie de matices que una gramática simple ha logrado transmitir sin modificar su estructura (aproximadamente). Detalles de que el adjetivo se coloca siempre antes del nombre, a diferencia del español, resultan un tanto nimios cuando nosotros tenemos un coche bueno. Es decir, un buen coche.

Para finalizar, emplear un verbo para decir algo se volvió aburrido y decidieron juntarlos con preposiciones para crear los famosos phrasal verbs, que tanto dolor provocan en nuestra cabeza. Lo cual me recuerda las preposiciones, con nuestro en y su in, on, at. Pero aquí os voy a decir un secreto: ningún idioma emplea de la misma manera las preposiciones.

El inglés es un idioma fácil, si tenemos en cuenta la complejidad de otros o que la gente sea capaz de hablarlo a lo largo y ancho del mundo con cierta soltura. Tal vez sea esa simpleza lo que nos dificulte su aprendizaje. O que suene tan distinto al nuestro. Pero, con un pequeño esfuerzo, no tardaremos en conocer sus reglas. Aunque para ello se nos tuerza la boca.

Feliz Año Nuevo.