Las entrevistas de trabajo no siempre consisten en acudir a las instalaciones de la empresa y hablar de la vida laboral de la persona. En algunos casos, se realizan unas convocatorias previas para comprobar que el candidato reúna las condiciones adecuadas para el puesto de trabajo antes de pasar a la siguiente fase. De esta manera, se realiza una criba previa con el fin de concentrarse en aquellas personas cuyo currículo y condiciones se adapten mejor a las necesidades de la empresa.

En caso de cumplir con los requisitos deseados, tales como el nivel de inglés, el candidato recibirá la información pertinente de su puesto de trabajo junto con una serie de indicaciones para el siguiente paso, que bien puede darse mediante una entrevista más técnica o la realización de algún tipo de prueba.

La entrevista inicial

Dada la brevedad de la misma, conviene preparar la entrevista inicial para ofrecer una versión concentrada de las capacidades más importantes de cara al puesto. La persona que realice la entrevista suele comenzar con las condiciones contractuales ofertadas para mostrar, a continuación, los requisitos esperados por parte del solicitante. Principalmente se referirán a estudios o titulación, determinados conocimientos o habilidades – manejo de determinados programas informáticos, capacidad de trabajo en equipo –, experiencia exigida o deseada y dominio de los idiomas, que en la mayoría de los casos se tratará del inglés.

Si tenemos en cuenta esta información, podremos practicar la manera más concisa y sucinta de transmitir toda esa información de una manera directa, sin tener que pensarla. De esta manera, mostraremos claridad de ideas y seguridad ante la persona que realice la entrevista. Una vez dicho esto, suele ser habitual que durante el transcurso de este tipo de entrevistas la persona que la realice aproveche para evaluar la conducta del entrevistado, de ahí la importancia de ir bien preparado y no mostrarse dubitativo con las respuestas.

Conviene no olvidar, por supuesto, llevar la parte burocrática encima para agilizar el papeleo. Documentación, permiso de residencia o pasaporte deben acompañarnos siempre en los bolsillos y, a la mano, una carpeta con nuestra vida laboral impresa. Incluso si la empresa ya dispone de un currículo con ellos, es recomendable llevar siempre uno encima por si las moscas. Quien realice la entrevista puede no estar al tanto de nuestros datos o no haber imprimido el documento, por lo que se demuestra previsión, un factor bastante valorado.

Por regla general, este tipo de entrevistas no tienen una duración superior a los diez minutos y su función es la de corroborar que los datos sean ciertos, por lo que resulta más importante dejar claro que no estamos mintiendo a desarrollar la respuesta. Por ejemplo:

-“Usted estudió ingeniería”.

-“Sí, en la Complutense de Madrid”.

El entrevistador no necesita mucho más.