Desde que Niklas Zennsröm y Janus Friis unieran sus talentos individuales para trabajar con
VOIP (voice-over- internet-protocol) y el resultado de dicha alianza diera a luz un programa
bautizado con el nombre de Skype, el mundo de la telefonía pasó de la mesilla del salón (o el
bolsillo de la chaqueta) al ordenador. Su proyecto logró que las videoconferencias dejaran de
ser exclusivas dentro del mundo empresarial para disfrute de los usuarios individuales,
particularmente de aquellos que vivían alejados de sus familias y de aquellos preocupados con
su cuenta de ahorro por el gasto que la comunicación con sus seres queridos suponía.


El cambio que supuso en nuestras vidas no pasó inadvertido para las empresas, que
comenzaron a aplicar opciones variadas con las que sacar rendimiento a esta nueva
plataforma de comunicación. Entre ellas, las entrevistas de trabajo.

Con Skype, se acabaron los desplazamientos

Todo aquel que haya tenido que realizar una entrevista de trabajo sabrá que uno de los
principales inconvenientes de las mismas se encuentra en los desplazamientos. No todas las
empresas tienen un acceso fácil o intuitivo y llegar hasta ellas requiere tiempo, condicionado a
su vez a la frecuencia de paso del transporte público o a las vicisitudes del tráfico de la ciudad.
Si a eso le añadimos el tiempo empleado en la preparación del candidato, una entrevista
puede llegar a parecerse a una boda, con el interesado en el rol de esposo.
Pero ya no. Skype permite realizar una entrevista desde la propia casa, reduciendo las
complicaciones anteriores a no quedarse dormidos antes de la entrevista y permite agilizar el
número de entrevistas por día gracias a ese factor de inmediatez que lo caracteriza.

Pero, ¿cómo debe afrontar esta moderna modalidad entrevistadora la persona encargada de realizar
la valoración del posible candidato a un puesto de trabajo?

Primero pensemos en el lugar desde donde va a realizar su trabajo. Tanto si se encuentra en la
oficina como en su domicilio particular, la pantalla debe mostrar profesionalidad. Sencillo en la
oficina, más complicado en casa, puesto que no solemos disponer de un espacio corporativo
entre las paredes que albergan nuestro descanso, vida y sueño. Por tanto, sería recomendable
que escogiera el lugar menos hogareño y lo decorara de manera aséptica, con el fin de no
perder la esencia de profesionalidad de su trabajo y que el candidato fuera siempre consciente
de que se trata de un tema serio y no una charla entre amigos. La mejor manera de analizar a
una persona depende de mantener la posición de control sobre la misma y eso solamente se
consigue cuando le toman a uno en serio. Es conveniente encontrarse en un lugar aislado,
especialmente si hay niños en casa –genios del ruido y la distracción- o animales domésticos.
Os lo dice alguien que vive con dos gatas dotadas con la agilidad y curiosidad necesarias para
aparecer de improvisto en primer plano mientras se sientan sobre el teclado al escuchar una
voz.
La tecnología, por muy desarrollada que se encuentre, no deja de estar dando sus primeros
pasos en nuestro mundo, por lo que es susceptible a tener fallos. En el caso concreto de Skype,
éstos son fácilmente localizables en problemas de conexión –que ralentizan la imagen o
generan los famosos “saltos”- y de sonido –el conocido como efecto túnel. Recomendaría

realizar unas pruebas previas de calidad de señal de Internet y el empleo de unos cascos
durante la entrevista, paliando así cualquier pérdida de sonido.

La importancia de visualizar al candidato

Aunque suene un poco intrusivo, las entrevistas por Skype nos permiten visualizar el interior
de las vidas de los candidatos de primera mano. Este factor es muy importante para nuestro
análisis, puesto que lo que nos muestren nos dará una buena idea del tipo de persona a la que
entrevistamos. Su vestimenta y fondo nos indicarán el grado de profesionalidad con la que el
solicitante se toma la entrevista, pues no deja de tratarse de un tema de trabajo y, si aparece
en pijama con la televisión encendida de fondo –o, mucho peor, en el cuarto de baño-, nos
daremos cuenta la importancia que le ofrece a sus perspectivas laborales.
La limitación de la pantalla obliga a mantener la conversación dentro de un espacio muy
concreto que dificulta el movimiento normal de las personas. Este inconveniente, sin embargo,
resulta de gran ayuda para el entrevistador, que disfruta de un encuadre del lenguaje corporal
facial más preciso y cercano que durante una entrevista física. Su reacción ante determinadas
preguntas será más sencilla de analizar gracias a ello.
Durante la realización de la entrevista, debemos de hablar claro y despacio, formulando las
preguntas con mayor volumen, para evitar que la distorsión del encriptado afecte al desarrollo
normal de la entrevista. Eso servirá de ejemplo para que el candidato nos imite y no tengamos
que estar pidiéndole constantemente que repita o que hable más alto. De la misma manera,
haremos una breve prueba de sonido para saber si nos escucha con claridad, invitándole a
decirnos si el tono y la calidad del sonido son los adecuados al principio de la entrevista. Esto
nos servirá de referencia para el resto de la entrevista. E, insisto, resulta mucho más sencillo si
contamos con unos auriculares con micrófono.