Las notas de prensa es una de las partes de las relaciones públicas con las que se comunican lanzamientos, novedades, eventos, premios, datos o cualquier contenido de carácter comunicativo potencialmente interesante para el gran público. Pero, por otro lado, también sirve para promocionar o anunciar determinados servicios o productos de manera seria, sin querer faltar al respeto a la función de la publicidad.

Su redacción no debe ser literaria. Es decir, debe seguir los patrones informativos y descartar retórica y florituras más propias de la literatura que del periodismo. Cuando se lee un periódico, buscamos enterarnos de los datos relevantes a la noticia y no deleitarnos con la prosa magistral de su escribano. Para eso están los libros. Eso quiere decir que cualquiera de nosotros puede escribir una nota de prensa, aunque sin olvidar que estamos informando y no vendiendo, que suele ser el fallo más común en su redacción. Hay que ser conciso, directo, con un titular que resuma su contenido sin dejar lugar a dudas –la mayoría no se lee el resto de la nota- y con un cuerpo que ofrezca toda la información que quieran saber los que se la lean.

La mejor manera de evitar cometer los típicos errores en la redacción consiste en ponerse en el lugar de quien va a leer nuestro comunicado y preguntarnos lo que querríamos encontrar en su lectura. El procedimiento más sencillo es responder a sus preguntas. Es decir, al qué, quién, dónde, cuándo y por qué.

Llamar la atención de forma apropiada

Supongamos que vamos a sacar una nueva cerveza artesanal al mercado. Nuestro titular debe decir, simplemente, eso. Presentación Nueva Cerveza Artesanal. No deja lugar a la duda y atraerá la atención de quien esté interesado, dejando que el resto prosiga con su lectura de manera tranquila.

El cuerpo de texto – que nunca debe ser excesivamente largo, puesto que estamos informando, no predicando – incluirá la información pertinente al evento. Es decir, el lugar y la hora del mismo – dónde y cuándo. También aparecerá el nombre de nuestra empresa – el quién- puesto que hará saber al interesado o interesada la referencia nominal del organizador de la presentación y, con casi total seguridad, un chequeo de nuestra página web para conocernos. El qué se transmitirá mediante la definición de las características del producto, de manera objetiva pero con sutil intención de atraer al público a la misma. No nos olvidemos de que no estamos haciendo un texto publicitario, por lo que prescindiremos de adjetivos que ensalcen sus cualidades. La mejor manera de realizarlo es imitando textos científicos que simplemente describen el producto con datos específicos. Ya solamente nos falta el por qué, momento perfecto para exponer nuestros objetivos e intenciones con profesionalidad. La gran demanda y buena acogida de la cerveza artesanal en nuestro país nos ha llevado a producir este nuevo producto que…

Una vez terminado el texto, debemos escoger los mejores medios de difusión para nuestro público objetivo. Si bien es cierto que medios más generalistas alcanzan a mayor población, corremos el riesgo de no alcanzar a quienes realmente estén interesados en el mismo, por lo que conviene planificar bien su distribución. Eso sí; cuantos más medios, mejor. Y no nos olvidemos de que Internet y sus redes sociales resultan mucho más efectivos en estos casos. Aparte de los grandes medios, debemos enviarla también a los sectores especializados, puesto que parte de su trabajo consiste en estar actualizados sobre las novedades en el mercado.

Nos falta solamente un apartado más. Cuándo mandarla. Consejo; evitad en lo posible pillaros los dedos. Si se manda antes de tenerla terminada, corremos el riesgo de que algo salga mal y aparecer en la presentación con un Power Point de la cerveza. Y hay que garantizarse de que el lugar va a estar disponible en esa fecha para no tener que modificar la fecha demasiado tarde.