“El cielo es el límite”.

Sin duda alguna, la frase motivacional por excelencia en el trabajo. Pero, como decían de Beny Steinmetz, esa frase no era aplicable a su persona puesto que para él, el cielo no era más que el comienzo. Por tanto, la tan manida cita se puede transformar de tal manera que adquiera valores motivacionales mucho más altos. Solo que hay que tener cuidado con cómo se interpretan; el empresario israelí fue arrestado por sobornos. El cielo puede tener estrellas, pero también estrellados.

La mayoría de frases motivacionales para el trabajo inciden en la importancia que el esfuerzo representa de cara a alcanzar el éxito. Desde el “si lo intentas y fallas no es tu culpa; pero si no lo intentas y perdemos, entonces sí”, de Orson Scott Card hasta “es difícil derrotar a una persona que nunca se rinde” de Babe Ruth. Ya lo decía el historiador británico Richard Evans: “he aprendido que los ángeles verdaderos no visten túnicas blancas o tienen piel de querubín, sino que sus manos tienen callos del sudor diario”. Pero si el sudor parece desagradable, un oficial de los Marines americanos nos recuerda que “nadie se ha ahogado en sudor”. Porque “un sueño no se convierte en realidad con la magia; necesita sudor, determinación y trabajo duro”, como decía Colin Powell. Y un sueño tuvo Gandhi. Su nieta Indira le escuchó decir que “hay dos tipos de personas: los que hacen el trabajo y los que se llevan el mérito. Forma parte de los primeros; hay menos competencia”.

Otras, por su parte, recalcan el resultado obtenido por un buen trabajo. “La felicidad es lo que te llena después de un trabajo duro”, de Joseph Barbara. “La mayor recompensa del trabajo de un hombre no es lo que recibe sino en lo que se convierte tras hacerlo”, de John Ruskin. El escritor de origen nigeriano Habeeb Akande también lo sabía: “la paciencia puede ser amarga, pero sus frutos son siempre dulces”.

Sin embargo, algunos consideran que la suerte o el talento son quienes determinan el éxito y que el resto de mortales están condenados a no alcanzar sus objetivos. Nada más lejos de la realidad; ya lo decía el genial violinista navarro Pablo de Sarasate: “durante 37 años he practicado catorce horas diarias y ahora me llaman genio”. O el escritor Patrick Suskind: “el talento no significa nada, mientras que la experiencia, adquirida con humildad y trabajo duro, lo es todo”. Así que haced caso a Jim Roth: “no desees que sea más fácil. Desea ser mejor”.

El trabajo y sus expectativas

Jimmy Johnson no podría estar más de acuerdo: “la diferencia entre ser ordinario y ser extraordinario está en ese pequeño extra”. Porque “el trabajo duro sin talento es una lástima, el talento sin trabajo duro es una tragedia”- Robert Hall- y “lo que derrota a la mala suerte es el trabajo duro”- Harry Golden. Al final, “la bondad y el trabajo duro se recompensan con respeto”- Luther Campbell.

Otras personas son mucho más pragmáticas. Como Saji Ijiyemi, experto en liderazgo de The John Maxwell Team. “Fuiste contratado para cumplir unas expectativas. Ascenderás si las superas”. Helen Hanson lo dice de una manera más poética: “la inspiración cae del cielo del trabajo duro y el enfoque. Las musas son demasiado veleidosas como para tenerlas en nómina”.

Para concluir, la sabiduría popular tiene sus propias frases motivacionales que nadie sabe quién las dijo o cuándo se pronunciaron por primera vez, pero todos las recuerdan. Porque “nada en la vida es fácil”, y “el trabajo duro ayuda y nunca ha matado a nadie”. Así que “trabaja duro y sé paciente. El resto te seguirá”.