¿Por qué es el inglés el idioma global?

¿Por qué es el inglés el idioma global?

15 de noviembre de 2018


Desde el albor de los tiempos, el ser humano ha sido capaz de comunicarse con sus homónimos humanos a través de varios sistemas, siendo el más eficaz el lingüístico. Bueno, tal vez no eficaz, pero sí preciso. Lo curioso de este caso es que, tras MUCHOS años sobre el planeta, hayamos sido incapaces de encontrar una lengua común con la que entendernos. Y eso que lo hemos intentado, de manera natural con el latín y artificial con el esperanto.

Existe, eso sí, un idioma que cumplía todos los requisitos. No obstante, dicho idioma nunca existió: el protoindoeuropeo, raíz de la mayoría de las lenguas que se hablan en la actualidad. Allá por las épocas decimonónicas, los filólogos (o protofilólogos) se percataron de ciertas similitudes entre los idiomas europeos y Asia menor.

La más evidente y chocante de todas la encontramos todavía en la actualidad entre el sánscrito (idioma muerto) y el lituano antiguo (que se sigue hablando en los pueblos bálticos). Eso hizo suponer a estas buenas gentes de levita que hubo un tiempo en el que todo el mundo hablaba el mismo idioma y que poco a poco se fue ramificando entre lenguas eslavas, germánicas, latinas, nórdicas y un largo etcétera más. Lamentablemente, no se encontraron pruebas que corroboraran esa idea.

Sin embargo, la obsesión por globalizar el idioma ha estado presente desde la antigüedad. Como decíamos anteriormente, uno de los que más éxito tuvo fue el latín. ¿Motivo? La iglesia, que empleaba un idioma desaparecido para comunicar la palabra divina entre sus fieles. Este hecho ha provocado la falsa creencia que la gente lo empleaba en su día a día. Craso error. Salvo en documentos escritos oficiales y sermones dominicales, el pueblo mostraba fidelidad a su lengua, como elemento idiosincrático de su nacionalidad. Pero sí que es cierto que el latín se expandió por Europa debido a las conquistas de las legiones romanas. Lo malo es que se extendió su versión vulgar, dando lugar a las lenguas romances que, posteriormente, serían la base de idiomas como el español, portugués, francés o italiano.

Los dos primeros lograron expandir su influencia a través de la adquisición de nuevos territorios por el globo terráqueo. Pero tras la Guerra Anglo-española, la derrota de la Armada Invencible de Felipe II permitió que el Atlántico se abriera a las flotas inglesas, francesas y holandesas, que se convertirían en los nuevos conquistadores mundiales. Mientras tanto, en Europa, el Sacro Imperio Romano (Alemania, básicamente) y Francia competían por la hegemonía en el continente, a lo que se apuntó Inglaterra por aquello de, como siempre, meter mano. Podemos decir, de esta manera, que la lucha entre idiomas latinos y germánicos pintó de rojo una buena cantidad de hojas en los libros de historia.

Para no alargarnos demasiado, el Viejo Continente mantuvo (y sigue manteniendo) ese pulso político-lingüístico mientras que Inglaterra se hacía fuerte en territorios de ultramar. Eso le concedió, además de una peligrosa lista de guerras diarias, una importante red comercial que abarcaba la totalidad del planeta. Uno de esos lugares, en concreto, acabaría siendo el juez de la lengua global mundial: Estados Unidos.

La independencia de este país no cortó su vínculo con la tierra madre. Por un lado, sus ciudadanos venían de allí. Por otro, la migración escocesa e irlandesa añadió más protagonismo a la conservación de la lengua. Ajenos y alejados como estaban al perpetuo estado bélico europeo, sacaron partido a sus grandes territorios y aplicaron el liberalismo económico como ningún otro país. Si, era la tierra soñada para prosperar. Pero estaba demasiado verde todavía. Hasta que apareció la producción en cadena… y una nueva guerra en Europa.

En realidad, fueron dos. La primera, la Gran Guerra, permitió a Estados Unidos mostrar todo su potencial productivo. La Segunda, por el contrario, dejó a Europa destruida y arruinada mientras los americanos disponían de almacenes repletos tras una crisis económica. La guerra, como bien sabe todo el mundo, la ganaron los rusos. Eso suponía una amenaza comunista para aquellos países que abogaban por un sistema político más liberal. Especialmente para los americanos, que vieron su oportunidad de hacer caja con los excedentes nacionales a cambio de reconstruir a una Europa que corría el riesgo de volver a teñirse de rojo. Con la división del Telón de Acero, el lado americano recibió no solamente su dinero, sino también su cultura, su forma de hacer negocios y, por supuesto, su idioma. Pues dependían de él para comunicarse con ellos.

La Guerra Fría, guerra que nunca fue guerra, supuso la conquista del mundo por el idioma inglés. El legado de los británicos, con una Commonwealth que hablaba, sorpresa, inglés, se añadió a este nuevo estatus quo mundial. Español, portugués y francés se convirtieron en alternativas aceptadas al avance soviético. Pero sus idiomas no tardarían en pasar a un segundo plano, predominando el inglés como idioma no oficial en sus territorios. De esta manera, todos los continentes empezaron a tener una lengua común.

Cuando la citada Guerra Fría acabó subiendo el telón, descongeló nuevas tierras deseosas de abrazar el estilo de vida “occidental” y la prosperidad económica derivada de este sistema político-económico al que cada vez menos países mostraban reparos. El último bastión comunista, China, descubrió las ventajas de mantener su independencia cultural a cambio de incorporar la democracia a su gobierno. Incluso los países árabes, poseedores de las grandes reservas de petróleo, conducían sus negocios en inglés. ¿Triunfo completo? Bueno, como desgraciadamente sabemos, algunas personas y países abogan por otro estilo de vida y causando entuertos por doquier. En esto, el idioma no tiene nada que ver.

Para finalizar, es justo añadir otros factores no económicos que explican o, mejor dicho, refuerzan el motivo por el que el inglés está considerado el idioma global de nuestra época desde hace tiempo. En primer lugar, la ciencia. Cerca del 80% de la bibliografía científica mundial está escrita en inglés. Teniendo en cuenta la importancia del IT y del auge de la tecnología, el mundo del conocimiento llevaba años, décadas e incluso siglos comunicándose y transmitiéndose en ese idioma. El segundo motivo es más lúdico, pues afecta al arte. Más de una persona ha aprendido a hablar en esta lengua a base de cantar canciones o viendo películas de producción anglófona. El último motivo es, probablemente, el mejor candidato a entender la universalidad del inglés: las relaciones diplomáticas. La fuerte presión norteamericana en el siglo XX, favorecida por la previa magnitud del Imperio Británico, hacía que todas las reuniones internacionales fueran conducidas en un único idioma. Si juntamos todos estos factores expuestos, no resultará entender por qué hablar inglés no es solamente una necesidad, sino parte del mundo en el que vivimos.