“Quiero entrar en tu garito con zapatillas y que no me miren mal al pasar”. Lo has leído cantando, ¿verdad? Tranquilo, no eres el único. Corría el año 2005 cuando esta famosísima canción de El Canto del Loco empezó a sonar en todas las radios. Todos íbamos en el coche, con la música a tope y las ventanas bajadas, el pelo al viento y gritando sin parar “¡estoy cansado de siempre lo mismo, la misma historia, quiero cambiar!” Incluso a las 5 de la mañana cuando el DJ la ponía en nuestra discoteca favorita seguíamos dándolo todo como si acabáramos de llegar.

Pero, realmente, yo no sabía qué era eso de “garito” ni entendía porque alguien iba con “zapatillas” por la calle. Hasta que llegué a Madrid y todo cobró sentido. Así que, si tú eres uno de los míos y vienes a Madrid por primera vez, esta lista de expresiones madrileñas te vendrá muy bien.

  • Las zapatillas de las que hablaba Dani Martín no son las de estar por casa ni tampoco esas que tu madre te lanzaba desde lejos si te portabas mal. Son las típicas de hacer deporte, las de los nombres mil: deportivas, tenis, bambas, zapatillas de deporte… pues para un madrileño son simplemente unas zapatillas.
  • Con ese calzado quería él entrar en un garito, lo que en la capital es un bar de los nuestros, de los de toda la vida, donde la gente va a divertirse sin dejarse un riñón.
  • ¿Y qué se pide ahí? Un doble, un tercio, una caña, un botellín: los imprescindibles. Me lo vas a agradecer y mucho, porque ¿qué es Madrid sin una buena cerveza? No hay nada más típico en la capital que ir de cañas, así que ten en cuenta la cantidad de litros que vas a tomarte. Un doble es una copa bien llenita, de las que apetecen, lo que viene siendo un tercio en la botella (33 cl), aunque bueno, si quieres empezar poco a poco, mejor pídete una caña o un botellín (20 cl).
  • ¡Ah! Y no te olvides de la jarra. Aunque si bebes mucho, vas a pillar un moco. Creo que no hace falta que explique mucho el significado, porque, aunque sea una de las expresiones típicas de Madrid, todos sabemos cómo acaba uno después de unas cuantas cervezas…
  • La resaca del día siguiente no sé si te va a rentar, porque ya tenemos una edad y nos cuesta horrores levantarnos después de una noche así. Sí, sí, rentar, que no sabes si te va a salir a cuenta una noche de cañas si luego por la mañana no hay quién trabaje.
  • Pero bueno, suerte que estás de vacaciones, porque si llegas así al trabajo, cualquiera te descubre, porque lo tuyo es un canteo: cualquiera que te vea sabe que ayer saliste, porque esa cara te delata. Vamos, que se te nota mazo, que se te ve a leguas, que está claro clarinete.
  • Y ya no te digo nada si el jefe se da cuenta, porque ¡vaya movida! Pero movida madrileña total, así que nada, ya sabes de donde viene esta frase madrileña.
  • Y, encima, lo peor es que invitaste tú y te has quedado sin un duro, con lo que a la próxima mejor vais a pachas y que cada uno se pague lo suyo.

Después de esta pequeña lección, ya estás preparado para conocer la capital como un auténtico gato, como un madrileño de pura cepa, de esos que ya casi no quedan, de los que son más madrileños que los chulapos y las chulapas.

Aun así, si no has tenido suficiente, te dejamos un enlace con frases y refranes de Madrid, de esos que todos usamos pero cuyo origen desconocemos y, sorprendentemente se encuentra en la ciudad de los Austria. Y si te sigue sabiendo a poco, te dejamos por aquí cursos de idiomas para empresas en los que podrás aprender muchas más expresiones de la mano de madrileños, auténticos o de adopción. Porque al fin y al cabo Madrid es la ciudad de todos.