Hace muchos años, cuando en España solamente existían dos cadenas de televisión, la televisión nos reunía frente a la pantalla a la misma hora para ver una serie por la tarde y la película de la noche. A esa hora, la gente desaparecía para seguir las aventuras de los rebeldes contra la invasión de lagartos alienígenas, montarse en un coche que hablaba y unirse a un grupo de proscritos de la guerra de Vietnam para ayudar a los más necesitados y oprimidos por poderosos sin escrúpulos – entre cuyas filas siempre aparecía el mismo chino. Vimos a un arquitecto y un jefe de bomberos enfrentarse a un incendio en el mayor rascacielos del mundo, a siete hermanos buscando a siete hermanas con las que cantar y a un ángel ganarse las alas en Navidad.

A medida que fueron aumentando los canales y plataformas televisivas, esa tradición televisiva se fue dispersando entre las varillas de la oferta de programación. Además, los intrusivos y longevos bloques de anuncios convertían la visualización de cualquier película en una tortura sin parangón en la historia.

Este acceso al cine y televisión extranjeros – mayoritariamente americanos – nos vino de segunda mano. Es decir, dobladas. Recuerdo con cariño una casete en la que aparecían traducidos los títulos de las canciones de un conocido grupo británico. Hablar inglés era una rareza por aquel entonces, como pueden serlo ahora los vídeos Betamax. Sin embargo, en otros países optaron por subtitular los programas, tanto en televisión como en cine, para mantener el sonido original de las voces de los actores. Y, por consiguiente, su idioma. Estos países, en la actualidad, presentan un nivel de inglés muy por encima del resto. ¿La razón? Muy sencillo; llevan años adaptando su oído a la fonética inglesa.

Nuestro país ahora ofrece una serie de programas – para niños principalmente – en los que ya se respeta el idioma original. Otro tipo de cadenas ofrecen la posibilidad de ver las series o películas en versión original. Pero, sin duda alguna, el canal que se lleva la palma es Internet. Uno puede disfrutar de los últimos estrenos con sus subtítulos o sin ellos en cualquier momento, sin depender de los horarios de las parrillas y sin interrupciones comerciales.

Con independencia del sistema que prefieras, lo cierto es que dispones de diferentes medios para poder hacerlo desde casa. Pero no olvides tampoco que, desde hace muchos años, varios cines ofrecen la posibilidad de ver las películas en versión original. Especialmente en las grandes ciudades de nuestra geografía.

¿Puedes aprender inglés con tu televisión?

Te estarás preguntando por qué has de ver tu serie favorita o película en un idioma que no entiendes del todo bien. Deja que responda a tu pregunta con otra: ¿cuánto contacto con el inglés tienes a diario? En el trabajo apenas lo empleas y las pocas veces que se te presenta esa oportunidad suele ser por escrito, ¿verdad? Por esa razón te cuesta hablarlo. Porque no estás acostumbrado a escucharlo. Y, cuando tienes que emplear los oídos y la lengua, éstos se declaran en huelga. Sabes que es necesario aprenderlo bien para tener oportunidades de crecimiento en tu vida. Hasta te has planteado aprenderlo siguiendo un curso. El problema, como siempre, son tus horarios. Apenas te permiten flexibilidad para compaginarlos con el resto de tu vida. Por eso sería interesante que te plantearas la posibilidad de disfrutar de tu tiempo libre viendo las series o películas en versión original.

Y sí, vas a aprender inglés. De hecho, bastante mejor que con un libro. En inglés coexisten dos modalidades idiomáticas: la académica y la natural. La primera se aprende, principalmente, a través de libros. La segunda, hablando. La ventaja de ver las series y películas en inglés es que te permiten disponer de la segunda opción sin necesidad de viajar al extranjero. Gracias a tu aparato de televisión u ordenador, estarás en contacto con la forma real y habitual de emplear el idioma en la actualidad.

La siguiente ventaja es que te permite aprender palabras por contexto. Indudablemente, tu vocabulario medieval mejorará ostensiblemente con Juego de Tronos. Pero también afectará positivamente en tu gramática. Otras series, como The Office o House of Cards, te enseñarán a manejar otro tipo de vocabulario y estructuras más adecuadas a tu trabajo, de manera informal o más formal.

Y eso no es todo. A diferencia de un libro, las series y películas te permiten escuchar el sonido de las palabras y no su escritura. Es decir, que sabrás cómo suenan de verdad. Verás que hay diferentes acentos y entonaciones, dependiendo de la procedencia de los actores. A pesar de ello, el sonido no varía tanto como para que no lo identifiques sin problemas. Gracias a ello, aprenderás a pronunciar el idioma con corrección.

Solamente me queda una cosa por añadir. Que vas a pasártelo bien. Porque, al fin y al cabo, cuando uno disfruta de algo que está haciendo, le cuesta menos trabajo aprender. Aprovecha esta oportunidad que te ofrece la tecnología y engánchate al inglés de una vez por todas.