No es tarea sencilla descubrir el verdadero conocimiento que una persona tiene de un idioma en una entrevista. Salvo que el candidato en cuestión no sepa ni una palabra del mismo, el resultado final puede ser un tanto subjetivo, dado que las condiciones de la prueba no son perfectas y una serie de factores son capaces de condicionar la realidad del sujeto analizado. Por ejemplo, los nervios, el cansancio o la desconcentración por culpa del ruido de unas obras.

No obstante, lo que un entrevistador profesional es capaz de deducir sin demasiados problemas es el nivel del candidato. Esta vez, sin que los factores externos o subjetivos condiciones su criterio.

Deducir el nivel de inglés de un candidato

Para muchos, el mero hecho de hablar inglés significa que saben el idioma. Error. Yo poder hablare muy pero decir no cosas bien. Al igual que la pintura, el entrevistador percibe las sutilezas de los trazos orales para determinar la calidad de la obra escuchada, representando en su cabeza las palabras con la siguiente forma:

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¿Cómo se logra esta representación tan clara sobre el verdadero nivel de inglés de un candidato? Vamos a ver cinco pistas que nos ayuden a entender el procedimiento deductivo de los Sherlocks lingüísticos.

  • El orden de la palabra. O, como vulgarmente se conoce, la gramática. El inglés es un idioma que se caracteriza por mantener una estructura oracional poco amiga a las variaciones –a menos que se trate de poesía, donde todo vale con el fin de obtener la belleza del sonido y la estructura. Pero no para el trabajo. Si el candidato altera ese orden establecido, lo más probable es que esté traduciendo español literalmente al inglés en lugar de hablar inglés.
  • Pasando del tiempo. Los verbos se llaman tiempos verbales por un motivo: la palabra que define el tiempo afecta a la construcción del verbo que se tiene que emplear en la oración. Last es pasado (simple o continuo) y This se puede emplear tanto para presente (continuo o perfecto) como para el futuro. En español, sin embargo, lo empleamos para el presente perfecto con sentido pasado –este fin de semana he ido al cine, mientras que en inglés ese fin de semana ya ha pasado y, por tanto, empleamos el pasado simple –I went to the cinema last weekend.
  • Went, went, went. La fluidez a la hora de hablar no viene determinada por la cantidad de las palabras empleadas, sino de la calidad de las mismas. El entrevistador no tardará en aburrirse de escuchar las mismas palabras o el mismo verbo una y otra vez hasta la saciedad. Y no es que no entienda lo que le quiere decir el candidato; más bien es que pierde capacidad expresiva con el abusivo empleo de términos generales. Un trabajador debe ser profesional en sus tareas, por lo que debe saber terminología específica, rica y variada para que la comunicación en el trabajo no se quede abierta a la ambigüedad o a una mala interpretación.
  • Uno de los grandes conflictos de los españoles con el inglés reside en la pronunciación. La formación fonética recibida no es precisamente la más adecuada y, para empeorar las cosas, nos resulta ridícula. Este hecho ha generado un problema endémico de querer imponer nuestro acento sobre el oficial. Cierto es que cada pueblo tiene su peculiar sonido a la hora de hablar inglés, pero en nuestro caso lo hemos adaptado tanto que las pronunciamos otras palabras sin darnos cuenta. Para evitar problemas comunicativos, la pronunciación debe ser lo más precisa y entendible posible. Si no es así, el nivel final del candidato se verá afectado por no saber cómo expresar el vocabulario de manera adecuada.
  • Dime lo que quieras, que te diré lo que me apetezca. Mano a mano con los problemas de pronunciación van los del oído. A veces creemos que saber un idioma significa saber hablarlo, pero también entenderlo al escucharlo. Resulta mucho más sencillo que nos interpreten a interpretar lo que nos dicen los demás, algo inadmisible a la hora de trabajar, puesto que carece de sentido monopolizar una reunión por inseguridad acústica. El entrevistador comprobará que el candidato dispone de las habilidades de escucha necesarias para el puesto de trabajo mediante la sencilla operación de hablar él y comprobar, de esta manera, si tiene la capacidad de entender inglés o no.