Hace un par de semanas estaba comiendo con una amiga cuando, entre entrada y primero, me comentó, así, de primeras, que iba a realizar un viaje y necesitaba practicar su inglés. Nada más grato para mí que poder echar una mano a alguien, por lo que cambiamos de idioma y la conversación se prolongó más allá de la sobremesa hasta casi convertirse en velada. En un momento determinado, me preguntó sobre su nivel y le dije que tenía un B1. De entrada, no le hizo ninguna gracia. Es más, me tocó pagar la cuenta.

Para poder determinar su nivel con exactitud, tuve en consideración los primeros minutos de adaptación al pasar de un idioma a otro. No todo el mundo cambia el chip de manera inmediata y tardan un tiempo en resintonizar su cerebro a la nueva modalidad lingüística. Pero ya se atisban determinados detalles que, con posterioridad, resultan determinantes a la hora de detectar el nivel de inglés de una persona.

En realidad, es cuestión de tiempo saber si una persona tiene un nivel específico de inglés. Literalmente. Porque, en cinco minutos, esa persona empleará el tiempo con una construcción verbal y, si es la adecuada, habla bien inglés. Si no, traduce el español directamente. El correcto empleo de los tiempos verbales marca la diferencia entre un inglés correcto y otro no tan bueno. Por ejemplo, el presente continuo puede emplearse para cuatro cosas: una actividad no terminada que se está haciendo en ese momento – I am cooking dinner-, una actividad no terminada que no se está haciendo en ese momento –I am writing a film script-, una acción temporal o no habitual – I am not working today o un plan apalabrado en el futuro – I am going to London on Monday. El presente simple, por su parte, lo empleamos para dar información general –I work in a bank- o para los horarios que se repiten en el futuro – The film starts at 10. Sabiendo esto, una de las preguntas habituales en las pruebas de nivel es What do you do? Si la persona conoce la gramática inglesa, sabrá que le estamos preguntando por su profesión. En caso contrario, traducirá literalmente la cuestión al español y entenderá ¿Qué haces?, como si quisiéramos saber qué está haciendo en ese momento. Por tanto, si responde I am a doctor, ha superado la prueba. Si dice I am having lunch, no.

Cinco minutos dan para mucho para ver el nivel de inglés de alguien

Otra amiga mía es capaz de contar todo su día en ese espacio de tiempo y que le sobren dos minutos al término de su gárrula oratoria. Pero si lo tuviera que decir en otro idioma, el contenido expresado en el mismo tiempo estaría por debajo de la mitad. Eso se llama fluidez, otro de los aspectos que se tienen en cuenta en las pruebas de nivel de inglés. La fluidez determina la naturalidad y velocidad con la que la comunicación se expresa en un idioma. A menor nivel, mayor lentitud, paradas y dudas.

La expresividad está muy relacionada también con este último aspecto. Para poder expresarse sin ambigüedades y de modo específico, dependemos del vocabulario. No es necesario ser un erudito del diccionario para poder transmitir un mensaje sin ambages, pero tampoco hay que abusar del empleo de la misma estructura o del mismo verbo constantemente. Además, el empleo de conjunciones, adjetivos o adverbios enriquecen la calidad de la frase. Algunas personas se limitan a emplear dos de cada uno de ellos, una deficiencia expresiva habitual entre las personas que no manejan un idioma de manera habitual. I live in Madrid. I live in a flat. The flat is big. Todo correcto. Sin embargo, I live in a big house in Madrid es la manera habitual de expresarse en inglés. I live in London but I have a house in Madrid es una frase sin fallos. No obstante, Although I have a house in Madrid, I live in London sube la calidad y el nivel de la construcción. This is very expensive lo entendemos todos. This is ridiculously expensive, por su parte, ofrece al oyente un valor más alto en la frase.

Finalmente, todo esto que se entiende sobre el papel nos tiene que entrar por los oídos. Eso implica una pronunciación y una entonación adecuadas, so pena de subordinar el correcto entendimiento al albedrío del oyente. A pesar de que tomate se pueda pronunciar de dos maneras, el resto de palabras pueden sufrir un cambio de significado al variar su pronunciación. Bag no es lo mismo que Beg, ni que Big, Bog o Bug. Y Mouth no es Moth, al igual que Money es many y Many es meny.

Si juntamos el sonido con la construcción y el contenido, descubriremos que no son necesarias horas y horas de conversación para llegar a la conclusión de que la persona tiene este u otro nivel de inglés. A los cinco minutos sabía que mi amiga se iba a cabrear conmigo cuando le diera mi respuesta, pero también que con unas cuantas cervezas apagaría el enfado. Cervezas que, después, también me tocó pagar a mí. El precio de saber un idioma, supongo.