Como decía un amigo mío, «unos hablan sin dientes, los otros con chicle en la boca». A pesar de la acertada comparación, las razones por las que el inglés británico y americano suenan distintos tienen una razón de ser que, sorprendentemente, dejan como ganador en cuanto a su purismo al país que menos años cuenta con existencia de los dos.

Historia del acento inglés americano

Inglaterra, al igual que España, tuvo en las Américas una serie de colonias que heredaron el idioma europeo a través de aquellos que partieron a sus tierras para buscar fortuna. Durante los siglos XVI y XVII, el comercio y contacto con la madre patria permitía actualizar los cambios o modificaciones que se dieran en el lenguaje sin apenas problemas. Pero en el siglo XVIII, dos cosas cambiaron la uniformidad oral entre los continentes. La primera, una modificación en la pronunciación en Inglaterra. La segunda, la Independencia.

La Revolución Industrial hizo que personas de bajo abolengo se hicieran ricos y quisieran distinguirse en su nueva posición social a través de una manera de hablar más exquisita y refinada. Para ello, cambiaron su pronunciación por una no rótica que consistía en prescindir del fonema /r/ en aquellas palabras que contenían dicha consonante en su grafía salvo al principio de palabra. De esta manera, right siguió siendo right, pero hard o car pasaron a decirse jaad y kaa respectivamente (y con cierta licencia por mi parte a la hora de transcribir su pronunciación fonética). Este hecho significativo provocó que se formara un ejército de expertos que modificaron la correcta pronunciación de éstas y muchas más palabras hasta configurar lo que en la actualidad se denomina como “Pronunciación Recibida”, comúnmente llamada inglés de la BBC, de Oxford o de la Reina.

Mientras sucedían estos cambios, las colonias americanas se habían hartado de pagar impuestos excesivos por el comercio o de que éste tuviera que pasar por Inglaterra primero sin poder realizar negocios directamente con el resto de colonias de la zona. Hay que recordar la importancia de la caña de azúcar por esas fechas y de sus derivados en forma de melaza y ron, el petróleo del siglo XVIII. Entre la situación de malestar y las ideas revolucionarias de la época –la Ilustración-, estalló la guerra entre las 13 colonias e Inglaterra, acabando con la independencia de las primeras y la fundación de Estados Unidos de América. Dado que los cambios fonéticos no tuvieron tiempo de llegar antes del conflicto armado, la división no se limitó a ser territorial sino también oral. Cabe destacar también el hecho de que la inmigración procedente de Gran Bretaña en los siglos posteriores a las tierras americanas proviniera en su gran mayoría de Escocia e Irlanda, zonas geográficas no afectadas por la pronunciación no rótica.

Cambios del inglés en Inglaterra

Además de esta variación sonora, Inglaterra también cambió el sonido de algunas vocales –especialmente en diptongos- e incluso el sonido de varias consonantes. Por ejemplo, go pasó a decirse algo parecido a geu en la isla, manteniéndose el gou tradicional en la ex colonia. Siguiendo con la letra o, varias palabras modificaron el sonido largo de la vocal por uno corto, provocando que el perro inglés (dog) redujera su ladrido a algo parecido a dag mientras su homólogo americano aullaba largo y tendido su daag. No obstante, el fonema ae se alargó en Gran Bretaña, dejando un sonido corto en la nueva nación. Así, glass se quedó como glaes en América y se transformó en glaas en Inglaterra. Entre las consonantes, la T se lleva la palma en el Nuevo Mundo, puesto que admite seis tipos distintos de pronunciación en función de la posición que ocupe dentro de la palabra.

Por último, si los franceses encendieron la mecha revolucionaria del siglo XVIII, las palabras que los normandos llevaron a Inglaterra también se apuntaron a la moda del cambio. Pero, en este caso, la diferencia se distingue en la entonación y no en la pronunciación. Inglaterra retrasó el acento una silaba y América respetó el golpe de voz al final de la palabra. Así que el novio inglés se dice fi-AN-se y el americano fi-an-SE.

Evolución de los acentos británico y americano

Desde entonces, los cambios fonéticos se fueron sucediendo en Inglaterra hasta el tiempo presente sin que éstos tuvieran efecto en América, transformando el lenguaje entre los dos países de tal manera que, si alguien quiere escuchar una obra de Shakespeare con el acento original del bardo, lo va a encontrar en un teatro de Estados Unidos y no en Stratford-upon-Avon.

Por último, conviene destacar el empleo de determinadas palabras y expresiones entre los dos países. La gasolina es gas en EEUU pero petrol en UK. La segunda se debe a que era un nombre comercial y se popularizó su uso. Sin embargo, se puede dar una situación mucho más comprometida si nos enfadamos en el país equivocado. Decir I’m pissed en Inglaterra implica encontrarse en estado de ebriedad, mientras que al otro lado del charco indica un estado de cabreo.