encontrar trabajo redes sociales

Desde los tiempos en los que se colgaba un cartel en la puerta de cualquier establecimiento solicitando ayuda, los sistemas para encontrar trabajo han evolucionado de tal manera que han dejado obsoleto el dicho de “sal a la calle a buscar trabajo”. Porque ahora no es necesario pasarse el día de arriba abajo buscando una ocupación, sino estar conectado a la red. Y, con cuanta más gente, mejor.

Siguiendo con la historia de la búsqueda de trabajo, las ofertas de empleo en los periódicos reemplazaron a los carteles. De esta manera, el empresario optaba a un mayor índice de alcance en su búsqueda. Pero responder a la oferta era costoso. El precio del periódico, las copias de currículo y el sello del envío convertían en una tediosa tarea el acto de encontrar trabajo. Hasta que Internet dio el siguiente salto, modernizando ese sistema desde un único punto: el ordenador. El candidato podía visualizar muchas más ofertas de trabajo y presentarse a las mismas enviando su vida laboral por correo electrónico. Hasta que aparecieron los primeros portales de empleo, donde el currículo se almacenaba en la base de datos para ser enviado a múltiples empresas interesadas en un determinado perfil.

El tiempo parecía haberse detenido en este cómodo sistema, hasta que surgieron las redes sociales, modificando el concepto de currículo anterior y los procedimientos de captación de trabajadores. La avalancha de correos con vidas laborales hace que la mayoría queden almacenados y se pasen por alto. Supongamos que una oferta abierta ha sido contestada por 1000 candidatos. Una media de dos hojas por cada uno representa 2000 hojas impresas que leer y analizar. Algo así como leerse El Quijote y la Biblia seguidos, para aquellos que quieran tener una mejor referencia. También las empresas quieren tener una mejor referencia de los candidatos, por lo que a veces realizan lo que se llama background check. Una manera de realizarlo era hablando con el  anterior empleador del candidato. Ahora, es el candidato el que habla por él.

Las redes sociales son una ventana de nosotros mismos hacia el mundo. Por ese motivo, las compañías investigan los perfiles públicos para conocer al verdadero candidato. Páginas como Facebook o Twitter muestran detalles personales que pueden ayudar a convencer a la empresa a incorporar al trabajador o ciertas imágenes que les hagan dudar de la idoneidad de la misma. Algunos consideran este tipo de prácticas un abuso a la intimidad personal, pero deben recordar que se tratan de perfiles públicos a los que todo el mundo puede acceder sin problemas. Por tanto, hay que seleccionar con cuidado el contenido que vamos a mostrar.

Pero existen otro tipo de redes sociales orientadas al sector profesional las que más importancia tienen a la hora de encontrar trabajo. LinkedIn es un ejemplo de este tipo de sites. Esta red alberga una comunidad de trabajadores que permite disponer de un currículo más dinámico y atractivo. Además de la información habitual sobre nuestra experiencia laboral, posibilita añadir trabajos y vídeos que refuercen el contenido del mismo. Esta herramienta se está convirtiendo cada vez más en la mejor tarjeta de presentación de los trabajadores y un punto de referencia para los profesionales en relaciones públicas. Si le dedicamos un buen tiempo a la creación del perfil para hacerlo más atractivo que el plano currículo, tendremos más posibilidades de ser seleccionados durante los procesos de captación.