A la hora de presentarse en una entrevista de trabajo, hay cinco cosas fundamentales que tener:

  • una titulación
  • conocimientos informáticos
  • buena presencia
  • el idioma inglés
  • nervios

La titulación define la rama de nuestros conocimientos en un área determinada. Obviamente, podemos complementarla con una especialización determinada, así que es de recibo incorporarla al conocimiento del entrevistador. Los conocimientos informáticos son necesarios porque todo o parte de nuestro trabajo va a realizarse con un ordenador. Hay muchos programas en el universo informático, así que no está de más que la empresa tenga conocimiento de nuestras habilidades computacionales, aunque sea por exceso. La buena presencia indica seriedad y respeto a la institución, pero también una capacidad de adaptación al hábitat laboral. Recordad que se trabaja en equipo y los individualismos indican que, mentalmente, seguimos en el colegio. En cuanto a los nervios, bueno, no es que sean necesarios y, cuantos menos llevemos, mejor. Pero la ausencia de sentimientos con un claro indicativo de falta de humanidad.

Ah, nos hemos dejado uno en el tintero. No ha sido casualidad, sino que es el aspecto que vamos a tratar en este artículo: el idioma inglés. Para ser exactos, precisos y rigurosos, el inglés empresarial. ¿Es necesario tenerlo para una entrevista de trabajo?

Algunos consideran que no es más que uno de esos purismos carentes de lógica y consecuencia de la especialización de nuestros tiempos. Al fin y al cabo, no se trata de otro idioma sino una rama concreta dentro del océano lingüístico de este lenguaje. La gramática y construcción son idénticas y todo el mundo entiende una serie de verbos y palabras generales, tanto aquí como en Japón. Por tanto, si ya tenemos una base de inglés, ¿para qué requerir particularidades que nos hacen creer que no sabemos el idioma?

El inglés como requisito de trabajo

Me temo que la realidad no es así. Para entendernos; si nos presentamos a un puesto de ingeniero y aportamos como titulación el montaje de muebles de Ikea, demostramos nuestra capacidad manual pero poca seguridad a la hora de encargarnos de un proyecto, qué sé yo, como diseñar un puente colgante. Disponer de un ejército muy poderoso en el Warcraft –que me disculpen los expertos; nunca he jugado a ese videojuego, pero algo me han contado- no cuenta como conocimientos informáticos. Y un chándal de diseño y caro por los cuatro costados no es lo que los entrevistadores laborales categorizan como buena presencia.

Aunque el inglés sea el idioma más extendido y empleado en el mundo, lo es mucho más en el entorno empresarial. De hecho, los negocios se hablan en ese idioma y, como todo sector profesional que se precie, dispone de su propia jerga. El ingeniero empleará vocabulario técnico para apoyar sus conocimientos en la entrevista, los procedimientos informáticos los transmitiremos con las palabras profesionales del que sabe desde retocar una imagen a crear hojas de estilo para una página web y la buena presencia va de la mano de una actitud educada y correcta a la hora de conversar. De la misma manera, el inglés empresarial determina si una persona está capacitada para comunicarse sin problemas –o causarlos- en el idioma oficial de los trabajadores mundiales o simplemente es un socorrido compañero de viaje en momentos de turismo.

Trabajar en una empresa, con independencia del sector en el que se encuentre la misma, requiere adaptarse a una serie de requisitos y condiciones en absoluto caprichosas, sino con mucho sentido. Saber emplear el inglés empresarial significa que no necesitas traductor para viajar en tu carrera profesional. También implica que vas a integrarte en la dinámica de quien te paga el sueldo con seriedad y que estás capacitado para relacionarte de manera profesional en un entorno distinto al de un bar.