Hace unos años, durante una cena entre amigos, salió un curioso tema de conversación acerca de anécdotas vividas o conocidas en las entrevistas de trabajo. Una compañera de trabajo recordaba su primera, donde se puso tan nerviosa que se puso a hablar como una quinceañera con el entrevistador. Su marido nos comentó la historia de un amigo suyo que se bloqueó y empezó a tartamudear mientras se quedaba sin aire. En ese momento nos reímos, pero queda claro que los nervios son malos compañeros para encontrar trabajo.

El nerviosismo no es más que una ansiedad ante un evento importante. Nos puede atacar de diferentes formas y muchas de ellas sin explicación alguna, como cuando conoces a una persona famosa. El cuerpo siente miedo y libera una serie de hormonas –como el cortisol- para enfrentarse a una situación determinada. En cierta manera, nos optimiza aumentando nuestros reflejos y la frecuencia cardiaca. Porque una chispa de nerviosismo nos permite rendir mejor en ciertos aspectos de la vida –limpiar la casa antes de que lleguen los invitados, por ejemplo- pero otras veces el exceso de potencia nos agarrota. La tensión quiere salir y, en caso de no poder hacerlo, acaba produciendo un efecto inesperado, como darnos sueño. O modificar nuestra expresión oral.

Entrevista en inglés

Pero cuando la entrevista se realiza en inglés, los nervios no son los únicos en jugarnos una mala pasada, sino la falta de preparación. Porque lo que define nuestro nivel de inglés no solamente es nuestra capacidad de entendimiento del mismo, sino de cómo lo utilizamos en la vida real. Podemos estar bien capacitados para expresarnos en nuestro idioma pero, al hacerlo en inglés, la imagen que damos es otra.

La falta de expresividad queda patente durante una entrevista cuando el solicitante agota el repertorio de su vocabulario a los dos minutos y repite las mismas palabras y estructuras el resto del tiempo. Su cerebro sabe lo que quiere decir, pero el disco duro carece de los ficheros adecuados. Por tanto, entra en bucle y recicla la información de la que dispone para reemplazar ese vacío. Y es cuando sonamos demasiado infantiles o nos atragantamos con las palabras.

Pero, ¿por qué es necesaria una buena expresividad en inglés cuando, al fin y al cabo, vamos a estar trabajando en España? Esa pregunta consuela a la mayoría de los que saben comunicarse de manera básica o salir del paso con un breve conocimiento idiomático. Sin embargo, dado el carácter globalizado de nuestra economía actual, las relaciones internacionales se producen con mayor frecuencia que antaño. Siendo el inglés el idioma internacional de los negocios, se necesita disponer una buena fluidez con el mismo. ¿Por qué?

La respuesta os la da un ejemplo. Si habéis intentado hablar con un trabajador chino de una tienda o restaurante, seguro que os habrá sonreído y explicado, a su manera, lo que queríais saber. Sí; pollo, carne, no frío. A pesar de hacerse entender, la imagen que os ha dejado es la de una calidad muy baja. Mucho más si no habéis entendido nada de lo que os ha dicho. Pensad ahora en la presentación de vuestro producto ante una delegación internacional. Sí; producto, bueno, nuevo. Si fuerais ellos, ¿os contrataríais?

Obviamente este caso está exagerado. Pero no dista mucho de la realidad. Durante una videoconferencia, reunión o presentación se exige la misma calidad en la palabra que en el trabajo. Esto no significa que haya que hablar inglés a la perfección, sino que se sepa emplear con el vocabulario adecuado y acorde a las circunstancias de un puesto. No es de extrañar que nos burlemos de nuestros políticos o famosos cuando hablan en inglés, porque se supone que deberían saber emplearlo mejor a tenor de la relevancia de su puesto.

El entrevistador prestará atención, pues, a la fluidez del solicitante durante la entrevista en inglés. En función de su riqueza constructiva, entonación y pronunciación, determinará si esa persona está cualificada para expresarse de la manera deseada en su puesto de trabajo. Por tanto, si queréis llegar preparados a una entrevista, empezad a hablar inglés cuanto antes. Es la mejor manera de saber cuáles son vuestras carencias expresivas para tomar medidas urgentes al respecto.