El año era el 66. El siglo, el XX. Ismael Rivera, “el brujo de Borinquén”, salía al escenario con  el combo de Rafael Cortijo descargando el metal de los vientos sobre el público allí congregado y se acercaba al micrófono con una sonrisa en el rostro antes de cantar su célebre tema, que decía así: algunos me creían muerto, pero qué va; aquí estoy ya yo llegué.

Ahora, en el siglo XXI, cuando todos los creían muertos, los libros salen de las estanterías para anunciar al mundo su resurrección y servir, una vez más –cuántas han sido ya- de ayuda a las personas que quieren mejorar su nivel de inglés de forma autónoma.

Rebobinemos. El inglés no se había tenido demasiado en cuenta hasta que el mundo decidió jubilar a las fronteras comerciales y se encontraron con la necesidad de emplearlo como único lenguaje comunicativo entre las empresas, tanto grandes como pequeñas reducidas a la mínima unidad. Nuestro país descubrió, en ese instante, que tenía un largo camino por delante si quería sobrevivir en la jungla comercial y se puso a estudiar, de nuevo, aquella asignatura olvidada tras el colegio. El principal problema, no obstante, habitaba en el interior de nuestra cabeza, puesto que ni la pronunciación ni el oído eran los mejores aliados. Así que el principal esfuerzo se dirigió a la parte escrita y gramatical, que al menos nos permitía construir frases con sentido, aunque costara entenderlas por culpa de esas vocales que no son vocales y esas consonantes que escriben y nadie pronuncia, salvo nosotros.

Avancemos un poco más. Entre el infausto regreso al pasado que erizaba más de un cabello a los que se les recomendaba apuntarse a un curso y la irrupción con descarga de trompetas de las nuevas tecnologías, muchos prescindieron del aburrido, lento y cansino sistema de aprendizaje antiguo para pasarse a otro más ameno y entretenido que potenciaba la parte oral y auditiva por encima del resto. Tal vez mejorara algo el acento, pero la ausencia de gramática provocó la traducción literaria de un idioma a otro, que a veces coincide, pero no siempre.

Aprendizaje y mejora del nivel de inglés en la actualidad

Y llegamos a la actualidad. Una generación criada por padres audiovisuales ha cambiado el papel del aprendizaje por series, películas, radio y música que empleamos para mejorar y relajarnos al mismo tiempo. Un fantástico 2×1 que mejora el oído, pero no así la boca. Para entender el motivo, el rol de alumno pasivo que estos medios han generado nos ha sellado los labios con pegamento. Pero hay un problema más que, si sois seguidores de Juego de Tronos, entenderéis a la perfección: ¿cómo se llaman los protagonistas? Seguro que podéis recordar un par de nombres sin problemas. Pero no el resto. El motivo es que, sin una referencia visual de su grafía, el cerebro escucha un ruido que no es capaz de transcribir y, por tanto, retener en la sección de almacenaje.

Precisamente, ésa es la gran virtud de un libro; que no te dirá cómo se pronuncia, pero te permite reconocer la palabra al estar escrita. Porque leer, por mucho que queramos desterrar esa habilidad al ostracismo de lo obsoleto, sigue siendo la única manera de retener información en la cabeza. El sonido llega rápido, al igual que la velocidad de nuestra vida moderna-contemporánea-tecnológica, y dura lo que duran los titulares de noticias: un breve suspiro. Al igual que las efímeras (Ephemeropteras), cuya longevidad dura un día, la información que recibimos por el oído es rápidamente olvidada para seguir entendiendo lo que sucede a nuestro alrededor.

Un libro te permite aprender nuevo vocabulario, cimentar la gramática que modificamos al traducir de manera literal y tallar la grafía de palabras desconocidas entre los pliegues cerebrales que nos ayudará posteriormente a su entendimiento al oírlas. Pero, claro, la literatura existe desde hace cosa así de 5000 y pico años, durante los cuales han aparecido nuevos idiomas, como el inglés, que se han ido modificando con el tiempo. Podría recomendaros a Chaucer o a Shakespeare, pero descubriríais que nadie habla así en nuestra era, de la misma manera que tampoco recomendaría Jane Eyre para entender a la moderna sociedad británica. Son grandes libros de escasa utilidad para aquellas personas que deseen mejorar su inglés, dado que necesitan novelas más actualizadas.

Pero antes de romper ese miedo a leer en otro idioma, hay que tener muy en cuenta el nivel de inglés de cada uno. Una persona de nivel bajo no va a llegar a la página 2 de un libro para nivel avanzado. Aunque suene ridículo, esa persona va a aprender mucho más si invierte su dinero en libros infantiles, como The Wind in the Willows, de Kenneth Grahame. Si la persona tiene un nivel intermedio bajo, le recomiendo la lectura de Thisteen Reasons Why, de Jay Asher, con sus frases cortas y gramática/vocabulario sencillo, pero ganador de 12 premios de literatura. Eso sí, no es precisamente alegre. Otra alternativa la tiene en los cuentos de Hans Christian Andersen o en la deliciosa naturaleza de cualquier libro de Gerard Durrell, que puede resultar más difícil en determinados momentos, pero se disfruta tanto como se aprende con ellos. Para un nivel intermedio ya establecido, A Confederacy of Dunces, de John Kennedy Toole es un muy interesante y divertido reto. Menos alegre pero igual de apasionante es The Book Thief, de Markus Zusak o la bibliografía completa de Kurt Vonnegut o Philip K. Dick. Y si el nivel es más avanzado, disfrutad de la increíble pluma de Zadie Smith –White Teeth-, de Nick Hornby –Pitch Fever-, Jasper Fforde –la magistral saga de Thursday Next- o de Salman Rushdie –Midnight’s Children.

Otra alternativa, en caso de que la novela no sea género de agrado para vuestros ojos o le tengáis demasiado miedo a leer en inglés, la encontráis en libros de historia, ciencia, política o economía. Os sorprenderá descubrir que resulta más asequible de entender que la española, además de enriquecer vuestro vocabulario con terminología especifica de dichos campos. Antes de despedirme, me niego a no citar a la filosofía como recomendación de lectura. Es fantástica, pero si no estáis acostumbrados a ella, os va a causar un tremendo dolor de cabeza.