La directiva es, sin lugar a dudas, la parte más sensible de una empresa, al igual que lo es la cabeza en el cuerpo humano. Ahí reside el conocimiento, la capacidad directiva y el buen desarrollo hacia el futuro del negocio. Esto obliga a ser más cuidadosos a la hora de escoger a las personas que van a formar parte de la misma, dado que son puestos cruciales y claves de cara a resolución de problemas con los que nos vamos a topar.

La selección de estas personas exige unos requisitos más específicos que con el resto de trabajadores, dada las características especiales del puesto. Uno de ellos es el idioma, dado que la globalización económica implica un contacto diario con la realidad empresarial en el resto del mundo, conversaciones con sus homólogos en el extranjero, reuniones y presentaciones internaciones además de acceso a una biblioteca de datos escrita fundamentalmente en inglés.

Ejecutivos con idiomas

Para un ejecutivo, el idioma se convierte en una herramienta equiparable al manejo de un ordenador en su trabajo diario, por lo que podemos deducir sin mucho esfuerzo que su conocimiento exige un tratamiento distinto al habitual en las entrevistas de selección. Para ello, hay 5 aspectos que todo entrevistador debe tener en cuenta, que mostraremos a continuación.

  • Comunicación escrita

Según empieza la jornada laboral con el sol aún ascendiendo por el cielo, el interior del despacho huele a café y está iluminado por el brillo de la pantalla donde el ejecutivo lee los primeros correos del día. Algunos son informativos, otros exigen respuesta por su parte. Para entender los primeros debe tener un conocimiento alto del idioma. Para responder a los segundos, una correcta composición escrita. Ambas son comprobables por el seleccionador sin problemas mediante una sencilla prueba de escritura en la que el candidato demuestre su conocimiento acometiendo una tarea en tres partes que implique comprensión lectora, respuesta a un incidente y transmisión de órdenes con la composición de un texto informativo para la empresa. El tipo de lenguaje que se tiene que emplear es formal, con vocabulario técnico y una específica expresividad adecuada al entorno laboral. De esta manera, sabremos si la persona está al tanto de la nomenclatura profesional del medio y no va a tener problemas de comunicación con la correspondencia diaria.

  • Comunicación telefónica

Dado el puesto de responsabilidad que ocupa un ejecutivo, su número formará parte de la marcación rápida del resto de teléfonos de la compañía. Por tanto, aparte de tener la batería bien cargada, su teléfono será su proyección oral de la empresa. Como sabemos, hablar por teléfono requiere un protocolo determinado en inglés, así que el solicitante debe demostrar que lo conoce y maneja con soltura, ya que se comunicará con otros ejecutivos y jefes que emplearán estas fórmulas para comunicarse. La profesionalidad es lo que define al puesto y ésta debe de verse reflejada en cada uno de los detalles que componen su posición. Como la melodía del teléfono; teniendo en cuenta que va a sonar varias veces al día y en situaciones importantes, el sonido proyectará más que un aviso de llamada. ¿Y qué tiene que ver esto con el idioma?, os preguntaréis. Muy sencillo; hace unos años conocí a un jefe de departamento cuyo teléfono cantaba you’re driving me crazy al sonar. Dio la casualidad que una delegación extranjera escuchó la canción y ésta pensó que era su jefe quien le volvía loco. No les hizo mucha gracia que recibiera sus llamadas de la misma manera. Los negocios y el amor, mejor por separado.

  • Capacidad expresiva

Ya hemos visto que el teléfono tiene sus propias normas. Cuando la comunicación se realiza cara a cara –o pantalla a pantalla-, veremos que también sigue una estructura dinámica sobre una base establecida. Un ejemplo de este caso lo tenemos en las charlas de Ted, tan populares en la actualidad. La transmisión del mensaje sigue un cuerpo de planteamiento, desarrollo y resolución que el narrador adapta al contenido de su mensaje, respetando los bloques. Un ejecutivo tendrá que hablar en público, realizar presentaciones o definir la actividad de la empresa con intenciones comerciales. Es necesario saber si conoce esas plantillas orales y las maneja con naturalidad.

  • Talk shop

Cuando nos salimos de las estructuras predeterminadas, nos encontramos con una conversación o charla de trabajo libre. Por ejemplo, problemas de desarrollo por ausencia de tecnología específica con la que cubrirlos. El ejecutivo debe demostrar que puede hablar de manera profesional sin la necesidad de emplear las plantillas anteriores y mantener una conversación con un colega de manera constructiva.

  • Capacidad auditiva

Aunque este aspecto lo hayamos separado del resto, en realidad está directamente ligado a todos los demás, salvo el primero. Pues no todo es hablar en esta vida, sino saber escuchar y entender a nuestro interlocutor. Hay muchos directivos que cubren esta carencia auditiva con un explosivo torrente oral para evitar ser hablado y, por tanto, no entender lo que les dicen. El entrevistador debe asegurarse que el solicitante es capaz de entender los mensajes, órdenes o directrices sin ambigüedades. Hay que tener en cuenta que los errores de entendimiento significan un serio contratiempo para la empresa, pues deberá deshacer lo malentendido y partir desde cero cuando el tiempo resulta esencial en su cumplimiento.