La selección de un equipo de trabajo no se diferencia tanto de un casting cinematográfico. Los actores – candidatos – se presentan y realizan una lectura – entrevista – después de haber presentado su book fotográfico – currículum – a la mesa – departamento de Recursos Humanos.

La química que desprendan todos juntos resultará fundamental para que la película emocione, haga reír, llorar o causarnos terror infinito. Cualidades semejantes también las debemos encontrar en un equipo de trabajo, pero con el único objetivo de realizar un trabajo impecable y profesional. La fórmula de lograrlo es la siguiente: conocimientos + comportamiento = conjunto.

A un actor se le exige determinada versatilidad, aunque suela acabar encasillado en los mismos papeles. El nombre de Bela Lugosi estará siempre asociado al del conde Drácula. Un empleado empieza encasillado e irá aumentando sus responsabilidades con el tiempo. Para un equipo de trabajo es fundamental que cada uno tenga claro su rol, por lo que cuantos más actores especializados en un papel tengamos, mejor saldrá la película.

Obviamente, antes de comenzar este proceso, necesitamos definir a nuestro protagonista, también conocido como jefe de equipo. Él tiene la responsabilidad de sacar adelante la película, por lo que debemos dotarle de unos secundarios que fortalezcan su papel. Si el elenco escogido no resulta creíble, poco puede hacer por salvar su cuello ante los críticos. Así que debemos fiarnos de su criterio a la hora de escoger a compañeros con los que se sienta a gusto y que él vea las posibilidades que le ofrecen los nuevos.

Pero no todo se basa en criterios personales. La historia requiere la participación de personajes que hagan que cada fotograma del metraje sea impecable. En un equipo de trabajo hay tareas determinadas que solamente un especialista – y no un extra – es capaz de cumplimentarlas. Se trata de empleados que van a desarrollar una tarea concreta y definida, exenta de improvisaciones, pero crucial a la hora de realizar un buen trabajo.

Hablando de los extras, contamos con la ventaja de que ya contamos con ellos en la empresa. De una manera u otra, nuestro equipo tendrá que interactuar con el resto de departamentos a lo largo del proyecto, por lo que su contratación la tendremos más que asegurada desde el principio.

Por tanto, el mismo proceso de selección de un equipo de trabajo ya es una interesante historia antes de ponernos a grabar, ¿no creéis? Una persona necesita solucionar un problema e inicia un reclutamiento de personajes para que le ayuden a solventarlo. Para ello, necesitará gente solvente, profesional y de confianza que le permitan iniciar la aventura. Una fórmula que ha dado grandes éxitos en taquilla y no porque el guión sorprendiera por su originalidad, sino porque mostraba en pantalla una realidad sobre el mundo real.

La historia es tan vieja como la humanidad. Empezamos recolectando comida y cazando hasta “descubrir” la agricultura. Este hecho nos hizo dejar de ser nómadas, crear las ciudades como elemento defensivo, organizarnos en tareas y funciones más definidas, que fueron poco a poco dando lugar a la sociedad actual. Esto nos ha enseñado a darnos cuenta de que, tanto para solucionar un problema como acometer un nuevo proyecto,  necesitamos establecer claramente de antemano lo que vamos a necesitar. Un equipo tiene que contar con un líder bien definido, unas personas que conozcan el terreno donde vamos a trabajar, especialistas en aquellos campos laborales se soportarán el peso de las tareas diarias y la inestimable colaboración del resto de la empresa. Y así se podrán comer perdices al final.