Hay muchas técnicas para aprender inglés a disposición de la gente en el mercado. Y, sinceramente, la mejor de ellas es la que logre dar resultados. Cada persona reacciona mejor con el método que se adecue a sus capacidades. Algunos evolucionan más con clases, otros a nivel independiente. No existe una fórmula mágica que nos indique cuál es la técnica que vaya a funcionar. Hasta el mejor profesor del mundo puede fracasar en su intento de hacernos aprender el idioma.

Sin embargo, antes de probar cada uno de los sistemas sin orden ni concierto, conviene saber en qué consiste cada uno de ellos y cuáles tienen en mayor índice de éxito. La estadística suele ser una buena consejera, aunque no es infalible, recordad.

El sistema más eficaz de todos es el de las clases. Dentro de las mismas, encontramos dos categorías distintas: en grupo o individuales. Y son las segundas las que mejores resultados dan. Por un motivo muy sencillo: el alumno tiene la dedicación completa de la clase. Al verse obligado a intervenir constantemente en la clase, la dinámica de la misma le permite ganar confianza, mejorando su pronunciación y entendimiento a medida que pasa el tiempo. Este tipo de clases las puede ofrecer la propia empresa como parte de los cursos de formación o contratarlas el propio alumno por su cuenta con un profesor particular. La diferencia, obviamente, es el precio.

Las clases grupales dividen la atención entre el número de integrantes. A menor el grupo, mayor la participación en la misma. Tienen el problema de que algunos alumnos se escudan en sus compañeros para desaparecer o que alguno tenga mejor nivel que el resto y acabe borrando al resto. Pero permiten interactuar entre los estudiantes, algo que las particulares no pueden lograr. Este tipo de situaciones resultan idílicas para aquellas personas con nivel bajo, puesto que les permite practicar entre ellos y aprender de una manera más entretenida. Para grupos de mayor nivel, las posibilidades de mantener conversaciones entre ellos de carácter profesional o personal con la confianza que no tendrían fuera del entorno del aula son la clave para un buen desarrollo posterior. Su contratación puede venir por parte de la empresa o apuntándose a un curso en una academia. El precio vuelve a marcar la diferencia también, pero hay un factor extra entre la primera y la segunda, que es el desplazamiento. Y eso provoca que se pierdan clases en caso de que el trabajo se alargue.

Recientemente ha aparecido otra técnica basada en las clases particulares; las clases telefónicas por teléfono. El sistema potencia la pronunciación y el entendimiento – boca y oído – y mantienen una dinámica mucho más intensa que las presenciales, aparte de disponer de mayor flexibilidad horaria. Su duración es más corta y su precio más barato. Sin embargo, las explicaciones gramaticales son mucho más complejas de dar. Pero como técnica de mejorar y afianzar la parte oral y auditiva son bastante efectivas. Su alternativa es la de las conversaciones con nativos en los pubs. Son más informales y entretenidas, qué duda cabe. Pero es fácil olvidar lo aprendido después de unas cervezas.

Aprender un idioma

Obviamente, este tipo de sistemas obtienen resultados con el tiempo. Porque aprender un idioma requiere tiempo y práctica. Sin embargo, para aquellos más impacientes, existen cursos que prometen su aprendizaje en un plazo de tiempo breve o incluso desde el primer día, basados en el sistema de repetición y la sustitución de los profesores por métodos audiovisuales. Su efectividad inmediata es más bien efectista; sea cual sea el idioma que decidas aprender, después de la primera clase todo el mundo ha aprendido a decir algo. Con la repetición logran afianzar una estructura dentro de la cabeza y los materiales empleados permiten hacer uso de ellos cuando uno quiera y seguir su propio ritmo. Requieren una fuerte disciplina para llevarlos a cabo y generalmente tienen un alto índice de abandono. Además, no permiten solucionar dudas, practicar con otra persona ni aprender cosas distintas al contenido del programa.

Finalmente, tenemos el sistema autodidacta. Aquí depende del tesón del propio estudiante que, a pesar de su empeño, no tendrá la facilidad de aprender bien la pronunciación ni de practicar o solucionar dudas. No obstante, no deja de ser mal refuerzo si se quiere mejorar el conocimiento de vocabulario.

Feliz Año Nuevo