Un idioma se caracteriza por tener una serie de normas gramaticales que permiten diferentes

maneras de expresarse en otro lenguaje. Podemos hablar de tiempos presentes, pasados,

futuros, reales, hipotéticos y hasta expresar seguridad o duda mediante el empleo de unas

estructuras fijas y determinadas.

Sin embargo, aprendemos estas estructuras manejando un vocabulario genérico, que nos sirve

para expresar pensamientos o acciones corrientes, entendibles por todo tipo de oyentes. Eso

significa que, si nos vemos en la necesidad de ser más técnicos o precisos, no disponemos de

los conocimientos adecuados que nos permitan diferenciar, por ejemplo, el piar de un ave del

gañido de un loro. O, dentro de un ambiente de mayor cercanía profesional, qué palabras

emplear durante una presentación, el nombre de las diferentes partes de una máquina o cómo

se denominan determinadas categorías profesionales.

El método de aprendizaje y formación dentro de las empresas está orientado a enseñar cómo

mejorar el vocabulario técnico en inglés mediante la práctica de este idioma y su aplicación en

el entorno laboral de los jefes y empleados, permitiendo a los alumnos especializar su

capacidad expresiva, adecuándola a la manera de hablar de sus homólogos extranjeros e

unificando los mismos conceptos bajo en mismo y único vocabulario.

 

Aprender vocabulario técnico

 

La idea, probada y confirmada, de su éxito reside en la inmediata asociación y empleo por

parte de los usuarios de este método. Las clases van dirigidas a situaciones concretas que los

trabajadores conocen pero no saben cómo expresarlas con precisión en el día a día laboral.

Eso genera una peligrosa tendencia a reemplazarlas por vocablos mal empleados, inventarse

términos extraños o recurrir a traductores que no tienen en cuenta la semántica propia de la

palabra que se necesita emplear – véase el ejemplo de customer y client para referirse al

español cliente, que no distingue entre adquirir servicios o consumición de bienes. Los

profesores tienen varios años de experiencia dentro del mundo de las empresas y conocen la

correcta terminología que se emplea en el mundo de los negocios, ofreciendo un servicio no

divulgativo sino tremendamente útil a nivel práctico.

 

Este requisito léxico y expresivo lo saben muy bien todos aquellos empleados que hayan

participado en una conference call; algunos son capaces de entender sin problemas la

conversación que suena desde el altavoz e incluso pueden comunicarse de manera

profesional, aunque no exentos de ciertos problemas de fluidez a la hora de hacerlo. No

obstante, lo más habitual es que haya problemas de entendimiento o de transmisión de

información. ¿La causa? Que desconocen la terminología que se debe emplear. Nos

encontramos también con el mismo caso a la hora de redactar o leer correos electrónicos. Una

palabra es suficiente para evitar malos entendidos o enviar mensajes vagos de significado que

generan cadenas de emails intentando averiguar el verdadero contenido de la correspondencia

escrita, perdiendo valioso tiempo que usar para el desempeño de otro tipo de actividades.

 

Mediante un curso de formación específico para empresas, los empleados dispondrán de una

herramienta de apoyo y desarrollo imprescindible para su mejora y crecimiento en su carrera

profesional, con la oportunidad única de implementarlo precisamente donde más lo necesitan:

dentro de su puesto de trabajo.